Me robó el corazón

Aquí estoy nuevamente plasmando todo lo que pienso, en los últimos años (los de casada) he notado que no tengo mucho tiempo para hablar o tal vez no hay un receptor muy activo, porque mi esposo está en mil cosas (como yo) o viendo futbol ;) pero tengo a mi bebé con quien puedo hablar de muchas cosas pues es tan conversador como yo, y que siempre me corta mis conversaciones para contarme cositas novedosas como de sus trenes, de una tienda imaginaria que tiene en la cual quiere que sea su principal consumidora o tan solo está demandado una y otra cosa … Felicidad incomparable señores… No digo que algunas veces solo deseo enviarle un hechizo y stop! Podrías permanecer calladito hijito tan solo cinco minutos? … te amo igual y más…
Bueno continúo… siempre estoy pensando cosas… más cosas bonitas que feas soy honesta… algunas creo que son sueños en mi cabeza y hoy simple y llanamente quería contarles algo acerca de mi gato…
Gatito lindo = Fifi, así lo bautizamos un día y todo empezó un fin de semana cuando mi hijo hizo una llamada a su tía y tuvieron la siguiente conversación:
Tía: Mi amor que quieres de regalo para tu cumpleaños?
Hijo mío: Un gato!
Tía: Un gatito??? Mi amor?
Mamá pensando: Gato???¡¡… es solo una broma…. No es mejor un juguete?¡ un libro de cuentos?
Hijo mío: Sí tía! Un gatito chiquito
Tía: Ya mi amor entonces te regalo un gatito! Justo mi gata ha parido gatitos tengo dos!
Mamá pensando: Perdónnnn???? Le tengo miedo a los gatos! A mi casa no entrará ni un gato! Los gatos maúllan!
Hijo mío: Yeee! Suelta el teléfono y Mamaaaa tendré un gato!
Mamá pensando: ……………… ¿????

Finalmente el fin de semana viaje a recoger al bendito gato porque mi hijo textualmente me tenía estresada ¿MAMA PODEMOS TRAER AL GATO???  Teniendo a mi esposo como aliado suyo… no me quedó otra cosa que aceptarlo.
Vimos a dos gatitos correr detrás de una gata (era su mamá) solo fijé mi mirada a uno de ellos y mi esposo lo cogió, mi hijo no dejaba de saltar, pues lo subimos al carro y el gato aún asustado se acostó en el asiento trasero y se quedó dormidito mi hijo para no despertarlo se acostó en el piso del carro… Incógnitas en mi cabeza… fue extraño pero en ese momento solo quería que el gatito no sintiera que se alejaba de su mamá, de su familia, pobre, estaba tan pequeño y ya no tenía mamá, y si quería leche? Y si lloraba porque extrañaría a su mamá? Y si en las noches no me dejaría dormir por su maullidos? Oh no! Que extrañas sensaciones... Y así nos vinimos viajando con mi hijo dormido en el suelo y el gatito en el asiento…. Qué bueno que se había dormido…
Y así lo trajimos a casa sin saber que comía, solo le dimos leche y… Oh! hay jamón de pavita en el refrigerador así que démosle jamón … ;) y así el bendito gato aprendió a que solo quería comer embutidos y a los tres días no tuve otra salida que leer e instruirme sobre gatos pues los gatos no deben comer embutidos … al supermercado a comprar comida para gatos! De Atún y sardinas (deliciosas para él).

Y señores ese es Fifi, el gatito que robo nuestros corazones sin enterarme que un animalito por el cual yo no sentía mucha simpatía pudiera llegar a ser tan especial en nuestras vidas, podría ser tan dulce tan tierno, podría sentir alegría, ganas de jugar, sentir tristeza (por qué no les gusta que los encierren en una sola área, quieren estar por toda la casa) sentir alegría cuando llegamos a la casa, avisar cuando alguien toca el timbre de la casa, pedirte que le hagas mimitos, pedir tu atención, que sus ojos te digan aquí estoy dame cariño soy uno de tu familia!, y también que te digan! Soy un gato a veces hago travesuras y salgo corriendo!!!
Todo fue cambiando en nuestras vidas desde que tenemos a Fifi pequeñas cosas que hacen de nuestra familia sea una familia mas feliz, Fifi siempre quieres estar en las áreas donde estamos nosotros (papá, mamá y mi hijo), cuando mi hijito y yo estamos jugando en su cuarto pues el también está ahí jugando con nosotros y literalmente es así jugando también con nosotros es increíble cómo puede un animalito tener un comportamiento casi de humano para ciertas cosas, Al despertar dice buenos días con sus gestos y sus movimientos, se sube a mis faldas para que lo acaricie, viene al cuarto se acuesta a nuestro lado en el piso (nada de camas aún) busca a mi esposo para jugar!, y si no hay comida el pide que le llenen su plato de sus galletitas de atún, por las mañanas está corriendo de un lado a otro y salta para invitarme a jugar, cuando estoy cocinando él es mi fiel compañero, al hablarle me responde con un miau precioso. Si estoy trabajando él está a mi lado haciéndome compañía silenciosa pero sé que su intención es hacerme compañía y estar a mi lado… El gato era para mi hijo de cuatro años pero silenciosamente me ha robado el corazón y lo quiero mucho, me siento su mamá y yo que tenía mucho temor a los gatitos, honestamente no quiero que siga creciendo porque sé que un día necesitará de otras cosas y simplemente se irá. 

Experiencia de vida: Comida y Autoestima

No se por donde empezar, pero si se que debo empezar.
Me creerán que son por lo menos siete meses los que llevo dando vueltas y vueltas a esto, y con la mudanza de una ciudad a otra, en el que me adapto o no… en que mi trabajo de psicóloga me encanta pero quisiera que sea más rentable, en que mi hijo crece y le robo horas al tiempo para poder disfrutarlo, en que tengo que disfrutar a mi amado esposo cuando está de buen humor ;), en que necesito más tiempo para desayunar con mis padres y así, innumerables cosas que hoy en día me llenan pero que me obligan a ser benditamente organizada, usar una agenda electrónica, cuadernito, agenda física, alarmas de reloj, wow! No puedo más, sin embargo voy camino a hacer mis evaluaciones y miro como la ciudad en la que crecí, en la que disfrute feliz las lluvias, el solcito rico de los veranos intensos, y me creerán cuando hablo de intensos!! Oh siii, pero nunca tanto como hoy, pues sí señoras, está muy cambiada, pero algo noté y lo noté señoras!, pues las chicas de hoy ya no estamos tan delgadas como hace algunos años, imagino que muchas andarán en el mismo sufrimiento que yo de no querer subir un gramo más y por eso van al gym, se miden con la comida, están como fiel amigas de las verduritas, las frutas, el yogurt y demás, imagino habrán algunas ‘full gym’, otras ‘gymhouse’ etc., etc. Yo por mi parte fiel a mi economía aprendí a amar el ‘running’y a comer sanito, pues con lo complicado que se ponen nuestros cuerpos ahora a los treinta y tantos (…) es un ‘abandonarse’ sino tienes eso llamado autoestima bien puesta para no bajonearte cuando algo no te queda, o se te sale el rollito, o los brazitos empezaron a engordar, que si los cachetes … que se yo… innumerables.
Creo, lo he vivido y experimentado, que lo importante en  esta vida no es como nos veamos sino como nos sintamos con nosotras mismas, que si mucho, poco, pues no nos molesta en nuestro cuerpo, pues sí cada vez es más difícil ver chicas perfectas!. En la TV, empezando por la nacional, vemos en programas de concurso a pura ‘calata regia’ y no es justo y nosotras???. En fin, yo creo que lo importante es sentirse bien y bonitas OJO! SENTIRSEEEE…
Pero bueno, les cuento algo más… en un viajecito de trabajo a Paita… habían dos carretillas una llena de frutas y otra con comida, no les miento eran las 8 AM, en la de frutas no había ni un ‘gato’  y en la de comida, siendo las 8 AM, había gente parada comiendo, me detuve en mirar los detalles de la carretilla y noté que había una linda señora con un bebe en brazos, pasadita de peso eso sí, en ese momento sentí un poco desesperación y quise bajar y decirle,“Señora noooo puede comer así, esto no es un desayuno, es un almuerzo!!”. Porque sí que lo vi señoras, vi como unos suculentos tallarines con arroz que tenían encima una lechuga se sobresalían del plato… así que lo vi señoras!
Pero bueno, el punto es el siguiente, sentí ganas de bajarme en ese momento y decirle a la señito “… señito no,no,no, esto no va a alimentarla!. Puede comer algo mas económico y con mayor aporte de energía y muy, pero muy saludable y rico a la vez!!”. Escenas como esas he visto muchas a mi regreso a Piura, los centros comerciales están llenos pero llenos!! En los’points’ de comidas por la noche o por la mañana, se ve gente comiendo, como los ‘batidos’ de un Café muy conocido… el café de ese lugar es buenísimo!, pero los ‘batidos’ a las 10 AM, estoy convencida de que son nada saludables… ¿no creen? Entonces qué hacemos con nuestro cuerpo… la pancita, los rollitos, las caderas inmensamente anchas, los brazos, los cachetes, la papada, a estos lugares de nuestro cuerpo se van todos esos alimentos… pero, si Dios nos dio cosas tan ricas pero tan ricas ¿porqué no las comemos?!!!, ¿no sabemos?, ¿no queremos?, ¿nos da flojera?, ¿no nos queremos?, ¿no nos amamos?, ¿es mucho más rico comer sin importar nada?, ¿y luego qué?, ¿cómo nos sentimos?, ¿saciadas y felices? O ¿saciadas e infelices? Y esto no es solo por un tema de estética, no señores!, esto es porque cada vez hay más comida deliciosa que nos hace ‘poner feas’!!. Pero sí se nota cuando una piel la cuidas desde adentro! Y no son solo las cremitas faciales, es cómo te estas nutriendo!
Bueno el tema es el siguiente: Considero que deberíamos querernos un poquito más y no descuidar nuestro cuerpo comiendo ‘cualquier cosa’ que vemos en el camino, de hecho me pasa a mí, llega la 1 PM y no estoy en casa, y el hambre ‘me mata’, miro a mi derecha y veo a una linda señora con su kiosquito, en él, unos chifles ‘emblemáticos’ que me ‘miran’, y una ‘coca cola’ súper heladita apropiada para este rico ‘calor piurano’ y al estómago señores!. Pero no es solo el estómago el que no se beneficia si no que a nuestro cuerpo no le pasa nada con estos alimentos, sólo nos llenamos, y el agua ni siquiera nos ha hidratado, por último, ni nos quitó la sed, porque al rato volvemos a morir de sed. Saben, hace algunos años empecé a tomar conciencia real de todo lo que entra a nuestro cuerpo, o lo conviertes en algo favorable para él o simplemente es un maltrato para él, pero díganme ustedes si con este calor no es tan rico un vasito de coca cola helada y si le agregas hielito es mejor!. Pero ¿saben cuál es lo real?, que eso es solo un momento de felicidad, el resto… infelicidad… y las empresas con más y más dinero!!, y nosotras deteriorándonos por dentro… , no es justo.

¿Conciencia?, ¿falta de autoestima?,¿desorden?,¿falta de tiempo?, ¿desconocimiento?, ¿pereza?, algo de ello nos está pasando, ¿qué creen ustedes? ¿Qué les parece si me ayudan a identificar por qué podríamos estar subiditas de peso y por qué nos cuesta tanto bajarlo?,o ¿por qué nos cuesta tanto aceptarnos como somos?, ¿lo sabemos? Amigas se los dejo de tarea, volveré a contarles mis historias que sonarán aburridas para algunos pero les digo de corazón, como me gustaría compartir con ustedes todo lo poco que he podido conocer hasta ahora.

Padres y Adolescentes


Resulta frecuente encontrar padres (especialmente las madres) que no entienden que sucede en ese período a partir de los 12 o 13 años cuando de repente su hijo o hija pierde interés por estar con ellos, ya no le comenta de forma tan fluida sus propias vivencias cotidianas y parece mostrar un cierto desapego hacia los valores que le hemos ido enseñando.
Ocurre también que pueden darse conductas de cuestionamiento hacia nuestros propios modelos educativos y la búsqueda de nuevas opciones alejadas de lo que los padres esperaban o deseaban de ellos. Es como si el adolescente necesitara cambiar el guión previsto y buscar su propia identidad y su propio lugar entre sus iguales (ahora referentes principales en reemplazo de los padres). Esto crea gran desasosiego en los padres que se preguntan desconcertados qué han hecho mal.
La adolescencia es un momento de cambios importantes en la evolución de cualquier niño y hay que comprender las peculiaridades y procesos que se producen tanto a nivel biológico como psicológico y social. Desde su comprensión estaremos en mejores condiciones como padres para acompañar a nuestros hijos en esta etapa crucial de su desarrollo.

La Adolescencia: Etapa de cambios

Podríamos definir la adolescencia como un período de transición que se da entre la niñez y la edad adulta y que se extiende desde la pubertad hasta el inicio de la etapa adulta (a partir 18 o 19 años). La adolescencia comienza con la pubertad. Se trata de la etapa en la que se alcanza la madurez sexual. Esta etapa trae consigo una oleada de hormonas que pueden intensificar los estados de ánimo y que desencadenan dos años de crecimiento físico rápido, que por lo general empieza en las niñas hacia los 11 años y en los niños alrededor de los 13. Durante esta etapa tiene lugar la maduración sexual aunque uno o dos años antes de la pubertad, los varones y las niñas suelen experimentar los primeros sentimientos de atracción hacia los compañeros del otro sexo. Durante la adolescencia aparecen frecuentemente dos suposiciones erróneas:
1- La suposición de que todo el mundo le observa constantemente (Audiencia imaginaria). Ello puede provocar gran desasosiego especialmente en los más vergonzosos.
2- Muchos adolescentes pueden pensar que sus experiencias personales son únicas y que sus padres u otras personas no las entenderán (Fábula personal): "Pero mamá, tú no sabes lo que es estar enamorado…"
El grupo de iguales es en numerosas ocasiones refugio frente a los conflictos familiares y sociales. La dependencia de este grupo suele ser grande entre los adolescentes y jóvenes, contrastando con su autoconciencia de libertad.

Errores frecuentes de los padres

Los padres deben ser amigos de sus hijos
Los padres, ante todo son padres. Ello conlleva una serie de deberes y derechos desde el rol de padre que es muy diferente al rol de amigo. Un amigo es básicamente un igual, es decir, un joven de la misma edad que nuestro hijo con el que comparte muchas de sus vivencias y que en esta etapa de la adolescencia constituye uno de los modelos más importantes de referencia. A partir de aquí los padres pueden tener un buen clima de entendimiento con su hijo adolescente, escuchando sus problemas e intentando ayudarlo pero no como un amigo sino desde la responsabilidad adquirida ya desde su nacimiento, crianza y posterior educación. Los padres tienen pues una responsabilidad legal y están obligados a proporcionarle todos los cuidados materiales (alimentación, casa, ropa, higiene, etc.) y psicológicos (educación, afecto, etc.). Un amigo puede aconsejarnos, un padre debe además tomar decisiones por el bien de sus hijos aunque estas sean dolorosas. 
El Síndrome del nido vacío
Con frecuencia nos encontramos con padres que afirman que sienten un gran desazón por que su hijo o hija adolescente quiere estar menos con ellos y se muestra poco o nada cariñosa. A veces también ocurre que hay conductas rebeldes, de enfrentamiento y cuestionamiento de la autoridad de los padres. Ante este escenario de cambio en los hijos, algunas madres suelen lamentarse con expresiones como: “He dedicado mi vida a cuidarlos, renunciando a todo y así me lo pagan…”. Ciertamente algunos padres pueden sentirse así pero deben tener en cuenta que estos cambios forman parte del curso evolutivo “normal” del niño y nuestra tarea es acompañarlos en todo el proceso de transición a la vida adulta, comprendiendo sus cambios pero también sabiendo poner límites y un cierto orden. También comentar que los padres nunca deberían renunciar a su propio proyecto personal en aras de dedicar toda su vida exclusivamente a sus hijos. Esto es un error. Si queremos ser unos padres fuertes, unos modelos seguros y coherentes para nuestros hijos, debemos ser capaces de pensar no solo en ellos sino también en nuestro bienestar como personas individuales. Unos padres que combinan la dedicación a sus hijos con el trabajo, actividades lúdicas, deporte, cuidado personal, etc. son padres que los jóvenes admiran y respetan más que padres que se han abandonado en todos los aspectos con la excusa de “sacrificarse”, de forma mal entendida por sus hijos.

Puntos clave a tener en cuenta

§     La impulsividad o conductas de cierto riesgo con poca percepción del peligro forman parte del desarrollo evolutivo normal al inicio de la adolescencia como consecuencia de la explosión de las hormonas y unos lóbulos frontales que no han alcanzado todavía su madurez. Evidentemente un entorno desestructurado, unos padres excesivamente rígidos o cualquier otro tipo de problema puede convertir la etapa adolescente en un período especialmente conflictivo en lo referente a la relación padres-hijos.
§      Los padres dejan de ser los referentes principales del adolescente. Este espacio pasan a ocuparlo los amigos y compañeros de su misma edad. Es a ellos a quienes les preguntan e incluso imitan comportamientos. Esto es un proceso natural y esperado pero al que los padres tienen que poner cierto orden y límites. Si durante la adolescencia hay escaso interés por la relación con sus iguales esto podría indicarnos algún tipo de problema o trastorno (timidez, problemas de habilidades sociales, etc.).
§         Cierta rebeldía en la adolescencia es perfectamente normal e incluso podríamos decir que es lo "normal". La naturaleza prepara al adolescente para volar del nido, buscar su grupo de iguales y su pareja sexual. Por tanto, nada hay de extraño en que se produzcan las típicas discrepancias entre unos padres que les cuesta aceptar que su hijo se hace adulto y las propias necesidades del adolescente.
§     Muchos padres se cuestionan qué han hecho mal en la educación de sus hijos cuando ven que durante la adolescencia surgen situaciones o comportamientos que no entienden ni esperaban. En muchos casos, probablemente no hayan hecho nada mal. Los valores en los que hemos educado a nuestros hijos, si hemos sido capaces de enseñárselos con nuestro propio ejemplo más que con nuestras palabras, seguramente permanecerán latentes y saldrán cuando ellos mismos sean adultos, formen su propia familia y tengan hijos.
§         Cuando se produce un rompimiento abierto y de rechazo prolongado hacia los padres en esta época puede que tengamos en el fondo un problema de índole emocional o afectivo. Padres demasiado rígidos, modelos incongruentes (discrepancias entre padres o separaciones traumáticas) pueden, entre otras causas, acrecentar en el adolescente la necesidad de romper con un pasado que le ha causado sufrimiento y buscar fuera de su propia familia unos valores y forma de vida diferentes.
§     El adolescente ya no es un niño y, por tanto, deberemos ser capaces de adaptarnos como padres a los cambios biológicos, sociales y psicológicos que se irán produciendo. Los padres siempre tienen que estar ahí pero el adolescente debe percibir progresivamente una cierta sensación de libertad y autonomía. Un exceso de control o rigidez puede ser tan contraproducente como unos estilos de educación totalmente laxos y sin ningún tipo de límite. Por tanto la palabra clave es "flexibilidad". Debemos ser limitadores y vigilantes de sus conductas pero al mismo tiempo facilitarles progresivamente una cierta autonomía en función de las características de cada adolescente. Esto puede llevar a acalorados debates acerca de cual es la hora correcta de volver a casa o si se puede o no salir a determinados eventos.
§    El verdadero aprendizaje en la adolescencia suele darse a través de la experiencia, del día a día del adolescente con sus iguales en las diferentes situaciones de aprendizaje pero también lúdicas. Normalmente aprenden más actuando y cometiendo errores que por las lecciones de moral o sermones que efectúan los adultos. Aún así los padres tienen todo el derecho y el deber de comentarles sus propias opiniones y establecer límites a sus demandas.


Problemas en los Adolescentes

Crisis de identidad (¿Quién soy yo?), crisis existencial (¿Cuál es el sentido de la vida?, ¿por qué existo?) y complejos acerca del físico, son algunos de los problemas en los adolescentes, lo cual afecta a la autoestima y puede terminar en depresión y/o problemas alimenticios. También pueden haber cambios de ánimo bruscos, estos se deben sobre todo a las hormonas, pero muchos creen que es anormal y lo confunden con bipolaridad (lo cual, a su vez, están confundiendo con trastorno de personalidad límite, que es el trastorno en el que hay cambios bruscos de ánimo, la bipolaridad no es así), y ansiedad, pero cada uno vive su adolescencia de manera diferente. Veamos brevemente algunos de ellos:

Ansiedad

El adolescente es una persona nerviosa por naturaleza. Y no es para menos, con tantos cambios en su cuerpo y en su entorno. Sin embargo, la ansiedad ha de permanecer siempre entre unos límites, para no interferir de manera negativa en la vida del adolescente. A mayor ansiedad, por ejemplo, peores resultados académicos.
Los adolescentes con niveles altos de ansiedad, suelen mostrarse inseguros, perfeccionistas, con gran necesidad de recibir la aprobación de los demás para que les aseguren la calidad de lo que hacen. Confían poco en sí mismos, les da miedo cualquier situación y requieren la constante presencia del adulto para enfrentarse a sus temores.

Estrés

La vida surte abundantes factores de estrés en la etapa de mayor fragilidad de la personalidad. Algunos jóvenes saben encajar bien la llegada del estrés y se sobreponen con facilidad; otros se sienten incapaces de superar estas situaciones, manifestando una serie de conductas desproporcionadas. Estos son los adolescentes con problemas de adaptación.
No se trata de conductas normales ante una situación determinada, como por ejemplo, la lógica reacción de dolor ante la pérdida de un ser querido. Se trata de reacciones, normalmente, con una mezcla de depresión y ansiedad. También pueden manifestarse por alteraciones severas de la conducta, como vandalismo, conducción irresponsable, peleas o incumplimiento de las normas sociales propias de su edad.
En caso de existir una causa de estrés, concreta y conocida por el adolescente y su entorno, las reacciones desadaptativas suelen aparecer a los tres meses de tener lugar dicho acontecimiento estresante; aunque normalmente son un conjunto de factores los que están influyendo sobre el joven.

Agresividad

En todo comportamiento humano existe un componente químico y otro aprendido. En situaciones parecidas, dos personas pueden reaccionar de maneras muy diferentes. ¿Debido a los genes? quizá. Es bien sabido, que los niños humillados y maltratados tienden a volverse emocionalmente insensibles a estas situaciones, y aprenden que la agresión, es la respuesta automática ante las contrariedades. Con lo que de adultos, repetirán este tipo de escenas, siendo ahora ellos los agresores.
La adolescencia es una etapa de especial tendencia a la agresividad, donde se van dejando atrás los valores de la infancia, y hay una necesidad de encontrar nuevos valores más acordes con los cambios que empiezan a percibir. Puede existir decepción con la sociedad que encuentran, y querer cambiarlo absolutamente todo. Pueden culpabilizar a la familia por lo que no les gusta. Y en definitiva pueden sentirse tremendamente solos, con lo que desarrollarán unos mecanismos de defensa que fácilmente se convierten en agresivos.

Manías y Obsesiones

Numerosas y variadas en esta edad. Por ejemplo, no pasar debajo de una escalera cuando pasean por la calle, llevar determinadas prendas, decir determinadas palabras, etc., son ideas que vienen a la cabeza rodeadas de cierta magia. Por ejemplo, "Si digo tal palabra, me traerá suerte" "Si me pongo esta camiseta, hoy me encontraré con fulanito", "Si paso debajo de una escalera cuando paseo por la calle tendré una racha de mala suerte" etc.
Pequeñas manías que, como siempre, llevadas a un extremo pueden convertirse en problemas serios, conductas compulsivas donde existe la necesidad imperiosa de realizar una acción que no puede pararse.
La obsesión más frecuente en los adolescentes es su salud física. Dolores de cabeza, palpitaciones inexplicables, sensación de no poder respirar, de tener un nudo en el pecho, imposibilidad de tragar sólidos, sensación de tener un cuerpo extraño dentro del cuello, etc. Se trata, siempre, de órganos percibidos de manera inmediata como vitales.
Es habitual, que el adolescente guarde en secreto estas pequeñas manías durante mucho tiempo. Algunos padres, sólo llegan a conocer estas manías cuando interfieren en las actividades cotidianas del adolescente, que es realmente cuando se convierten en un problema.

Depresión

Para empezar, hay que tener en cuenta que es muy común el estado de ánimo deprimido en el adolescente. Son demasiados cambios para tan poco tiempo, y muchos jóvenes reaccionan con aislamiento, actividades reducidas al mínimo y accesos de pesimismo, como defensa ante una situación cambiante, que no entienden.
Sin embargo, existe gran dificultad para diagnosticar depresión en la adolescencia. Una señal de alarma, a tener en cuenta por los padres y educadores, es el cambio de comportamiento repentino, en el chico o la chica. En ocasiones, una depresión puede ocultarse tras el consumo de alcohol o drogas.

Los Amigos

Al nacer, el bebé es el centro del universo. A medida que avanza la edad, van apareciendo otras personas. Se aprende que los demás, también son importantes. Y que la relación con otras personas es necesaria.
El adolescente, necesita a alguien de su misma edad y sexo, para compartir la pesada carga, de todas las dudas que le surgen constantemente. Ha de ser alguien que él vea como "un igual", con sus mismos problemas e inquietudes. Por eso no vale como amigo un padre o un profesor, ya que éstos están investidos de autoridad aunque no lo pretendan. Además, ya sea padres o profesores, estos tienen otro papel muy importante y necesario en la vida del adolescente.

Timidez

Ese muchacho encantador, organizado y trabajador, cuando vienen visitas a casa, no sabe dónde meterse. Utiliza mil escusas para no salir a saludar y cuando no le queda más remedio que hacerlo, tiembla como un flan, actúa torpemente, y se queda parado en un rincón sin abrir la boca.
En el colegio, le ocurre lo mismo, incluso llega a no decir la lección al profesor, por vergüenza. Otros chicos hablan entre sí, en el recreo, él prefiere observar, sin atreverse a participar, aunque confiesa que le gustaría hacerlo.

Anorexia

Esta enfermedad comienza, típicamente, en una joven que "se ve gorda" o que "quiere perder unos kilitos" y comienza una dieta. A las semanas, a pesar de haber adelgazado, no se conforma y continúa haciendo una dieta cada vez más severa. A menudo siente frío, por ello, tiene que cubrirse de ropa de abrigo, pierde sus períodos menstruales y comienza a distanciarse de sus familiares, que constantemente le hablan de la necesidad de alimentarse.
Perfeccionistas, inseguras, dispuestas a cumplir lo que los demás esperan de ellas, intentan mantener absoluto control sobre sus pensamientos y apariencia.
Existen numerosas hipótesis que intentan explicar el origen de este problema. Desde alteraciones en la estructura familiar, con una apariencia de armonía y una gran desilusión encubierta. Hasta una evitación de circunstancias temidas asociadas todas ellas a la madurez psicosexual y la responsabilidad. Pasando por toda una serie de creencias irracionales, como el pensar que "ser atractiva significa, sobre todo, ser delgada". Asociar cierto “glamour” en ser anoréxica; algunas chicas llegan a envidiar a otras cuando les cuentan que tienen o han tenido anorexia, sin dar valor alguno al alto riesgo que corren.

Bulimia

Es un trastorno de la alimentación, en el cual la comida y el peso se transforman en obsesiones. Pensamientos constantes sobre estos dos temas, se imponen en las enfermas, sin saber cómo evitarlos o controlarlos.
La característica fundamental de la bulimia son los tremendos atracones de comida, a los que se abandonan las personas que padecen esta enfermedad. Cualquier frustración o sensación de ansiedad no controlada puede terminar frente a una gran cantidad de pasteles, galletas, helados y otros.
Estas comilonas van seguidas de un temor a que la comida se acumule en forma de grasa, allí donde menos desean. Comienzan entonces una serie de conductas tendentes a evitar esa "catástrofe" que supone el engordar, como puede ser provocarse vómitos, períodos de ayuno, abuso de laxantes etc.
Una bulimia puede permanecer en secreto durante mucho tiempo, ya que es un tema del que las adolescentes no se sienten orgullosas. Algunas complicaciones médicas que empiezan a aparecer, son las que descubren el problema a la familia.
Existen numerosas hipótesis que intentan explicar el origen de este problema. Desde alteraciones en la estructura familiar, con una apariencia de armonía y una gran desilusión encubierta. Hasta una evitación de circunstancias temidas asociadas todas ellas a la madurez psicosexual y la responsabilidad. Pasando por toda una serie de creencias irracionales, como el pensar que "ser atractiva significa, sobre todo, ser delgada".

Obesidad

Existe entre los adolescentes de hoy en día, una preocupación excesiva por el peso. En muchos casos, solicitan hacer dieta, chicas que no lo necesitan en absoluto. O se confunde un sobrepeso, que es fácilmente controlable, con una obesidad mórbida. Parece que estar delgado sea la solución a muchos problemas de timidez, de relación, incluso familiares. Si uno consigue estar delgado todo se arreglará.
En cualquier caso, y dejando a un lado exageraciones muy de moda, hay que hablar de obesidad, porque es un problema que existe, y afecta a muchas personas. En estos casos, conviene acudir a un médico para que sea él quien evalúe la necesidad de realizar una dieta, e indique cómo hacerlo. Desconfiar siempre de las dietas milagrosas o de moda entre las amistades.
La obesidad interfiere de varias maneras en los adolescentes, pudiendo incluso acelerar la maduración sexual y el curso del crecimiento. Las adolescentes obesas, por ejemplo, acostumbran a tener antes su primera regla, y luego sufren trastornos menstruales, (como reglas irregulares o sangrado importante) con mayor frecuencia que las chicas de peso normal. La obesidad también puede hacer cesar la regla. Pero aquí hay que destacar la importancia de los efectos psicológicos, que la obesidad tiene, para los adolescentes que la padecen:
·       Autoestima dañada, por bromas crueles de otros adolescentes.
·       Preocupación contante por lo que otros adolescentes puedan pensar de ellos.
·       Tristeza y aislamiento, que encuentran consuelo en la comida, constituyéndose así un círculo vicioso del que es difícil salir.


La eficacia de los tratamientos psicológicos

¿Qué es un tratamiento psicológico?

Un tratamiento psicológico es una intervención profesional, basada en técnicas psicológicas, en un contexto clínico (Centro de Salud Mental, Hospital, consulta privada, Asociaciones de personas afectadas, etcétera). En ella un especialista, habitualmente un psicólogo clínico, busca eliminar el sufrimiento de otra persona o enseñarle las habilidades adecuadas para hacer frente a los diversos problemas de la vida cotidiana. Ejemplos de esto son ayudar a una persona a superar su depresión o reducir sus obsesiones, trabajar con una familia con conflictos entre sus miembros para que sepan comunicarse mejor, o enseñar a un adolescente a relacionarse con otros compañeros de modo más sociable y menos agresivo.
Un tratamiento psicológico implica, entre otras cosas, escuchar con atención lo que el paciente tiene que decir y buscar qué aspectos personales, sociales, familiares, etc., son responsables del problema. También supone informar al paciente sobre cómo puede resolver los problemas planteados y emplear técnicas psicológicas específicas tales como, por ejemplo, el entrenamiento en respiración o relajación, la resolución de problemas interpersonales, el cuestionamiento de creencias erróneas, el entrenamiento en habilidades sociales, etc. El empleo de fármacos no es parte del tratamiento psicológico, aunque pueden combinarse ambos tipos de terapia cuando se considera oportuno.
En resumen, los tratamientos psicológicos son aplicados por psicólogos clínicos, que son los especialistas en los problemas del comportamiento humano y que utilizan técnicas especializadas de evaluación (una entrevista, una historia clínica, tests y cuestionarios, etcétera), y de tratamiento, cuya eficacia ha sido contrastada en diversas investigaciones científicas.

¿Psicólogo o psiquiatra?

¿Qué diferencia hay entre un psicólogo clínico y un psiquiatra? El psiquiatra se diferencia del psicólogo clínico en diversos aspectos. El primero, es que el psiquiatra es un licenciado en medicina y el psicólogo clínico es un licenciado en psicología. Por ello, el psiquiatra considera los problemas del paciente como resultado de que algo no funciona bien en el organismo (en el cuerpo); por el contrario el psicólogo clínico se centra en aspectos psicológicos (cómo influyen en el problema las relaciones y situaciones sociales, familiares, las emociones propias y de los demás, la opinión y visión personal que se tiene sobre los problemas, etc.). Esto no quiere decir que el psicólogo excluya en su tratamiento los aspectos orgánicos, o que el psiquiatra haga lo propio con los factores psicológicos. Sin embargo, sí debe quedar claro que ambos se diferencian en la mayor importancia que dan a lo psicológico (psicólogo clínico) o a lo orgánico (psiquiatra). En consonancia con esto la segunda diferencia está en qué hacen ambos profesionales. El psiquiatra se ocupa, habitualmente, de diagnosticar y recetar un fármaco; y el psicólogo clínico, junto con el diagnóstico, busca analizar las dificultades específicas del paciente en su día a día y hace un plan ajustado a éstas para superarlas.

¿Cuándo es conveniente o necesario un tratamiento psicológico?

Un tratamiento psicológico debe aplicarse cuando se tiene un problema que desborda a la persona, es decir, que le dificulta o impide vivir de la forma deseada o que le produce gran malestar y sufrimiento.
Es preciso diferenciar entre un problema digamos natural o normal y una alteración clínicamente significativa. Son muchos los problemas con los que nos enfrentamos en el día a día, (la muerte de un ser querido, una mala relación de pareja, dificultades en el trabajo, contratiempos en la educación de los hijos, etcétera), pero, frecuentemente, nos valemos de nosotros mismos y de las ayudas que tenemos (la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, etcétera) para superarlos. Sin embargo, cuando las dificultades son excesivas -duran más de lo normal, son muy fuertes e incapacitantes en el quehacer diario y provocan un malestar emocional considerable- es cuando resulta necesario acudir a un tratamiento psicológico.
Otras veces la propia persona no se da cuenta de que necesita tratamiento psicológico. Son quienes conviven con él quienes se percatan de sus dificultades. Puede ser el caso de los niños, los ancianos con demencia, o de quienes no tienen conciencia del problema (las psicosis) o lo niegan explícitamente (la anorexia, el alcoholismo, el juego patológico, etcétera).

Tipos de tratamientos psicológicos

Los principales tratamientos psicológicos existentes en la actualidad son: la terapia cognitivo-conductual (basada en el modo de aprender nuevas formas de pensar, actuar y sentir), las psicoterapias psicoanalíticas y dinámicas (centradas en el estudio introspectivo del ser humano), las terapias de corte existencial-humanista (basadas en gran parte en la relación terapeuta-paciente) y las terapias sistémicas (que consideran los problemas de una persona como la expresión de que algo funciona mal en su sistema familiar o de pareja, lo que implica hacer cambios en dicho sistema).

¿Quiénes son los profesionales capacitados para realizar un tratamiento psicológico?

Legalmente pueden realizar un tratamiento psicológico los psicólogos y los psiquiatras. Un psiquiatra es un médico que ha completado un periodo de entrenamiento en psiquiatría en centros asistenciales después de haber realizado la carrera de medicina. Los psiquiatras han sido entrenados en diagnóstico psiquiátrico y en la administración de psicofármacos, pero su preparación en la aplicación de principios y técnicas psicológicos es mucho menor que la de los psicólogos.
Un psicólogo ha realizado la carrera de psicología, por lo que tiene un mayor conocimiento de principios y técnicas psicológicas, aunque no está capacitado para administrar psicofármacos. Muchos psicólogos de los que se dedican al tratamiento psicológico han realizado algún Máster o período de formación adicional una vez terminada la carrera, lo cual les proporciona un mejor nivel de preparación. Además, algunos psicólogos se han especializado en psicología clínica durante un periodo de entrenamiento en evaluación y tratamientos psicológicos en centros asistenciales. Estos psicólogos poseen el título de especialista en psicología clínica, título de especialista de igual grado y rango profesional y legal que el de psiquiatría, y tienen por lo tanto una mejor preparación y experiencia para aplicar tratamientos psicológicos.

¿Dónde debe buscarse un tratamiento psicológico?

Los tratamientos psicológicos se ofertan en dos ámbitos principales: los centros públicos y los centros privados.
Por lo que se refiere a los centros públicos, destacan los Centros de Salud Mental, en los que se ofrecen tratamientos psiquiátricos y psicológicos gratuitos. Todas las comunidades de nuestro país cuentan con un número determinado de centros públicos, variable de unas comunidades a otras, en los que trabajan psicólogos clínicos, psiquiatras, enfermeras y trabajadores sociales. De todos ellos, son los psicólogos clínicos los profesionales que están preparados específicamente para realizar una evaluación psicológica y aplicar los tratamientos psicológicos. Además, existen muchos otros centros (asociaciones, principalmente) que atienden problemáticas específicas (drogadicción, ludopatía, etc.) en los que existe también un psicólogo clínico que está especializado en aplicar los tratamientos psicológicos adecuados para una alteración específica.
Sin embargo, donde se encuentra el mayor número de profesionales que ofrece asistencia psicológica es en el ámbito privado. En cualquier ciudad de nuestro país podemos encontrar multitud de consultas privadas de psicología clínica en las que un profesional ofrece tratamientos psicológicos para diversos cuadros clínicos y diferentes edades (adultos o niños).

¿Todos los tratamientos psicológicos son eficaces?

Cuando uno toma un medicamento confía en que su eficacia haya sido sometida científicamente a prueba. Al igual que cualquier fármaco, un tratamiento psicológico debe pasar unas pruebas y controles científicos para saber si es más eficaz que no hacer nada o que utilizar otro tratamiento que en principio es menos o nada eficaz. De igual modo que no deberíamos tomar un fármaco de eficacia no demostrada, tampoco deberíamos seguir un tratamiento psicológico que no se sabe si funciona, al menos cuando existen tratamientos alternativos de eficacia demostrada. Algunos profesionales se basan en su experiencia para afirmar que sus tratamientos funcionan -al igual que hacen los que imponen sus manos, leen las cartas del Tarot o ejecutan extraños rituales-, pero la experiencia no sometida a prueba se ha mostrado engañosa en múltiples ocasiones y existen métodos más fiables para saber si un tratamiento funciona o no.
No todos los tipos de tratamientos psicológicos han sido sometidos convenientemente a prueba. El más investigado, hasta el momento, ha sido el cognitivo-conductual. De este enfoque se han derivado tratamientos eficaces para una diversidad de problemas: trastornos de ansiedad, depresión mayor, disfunciones sexuales, problemas de pareja, trastornos de alimentación, drogodependencias, trastornos de conducta en la infancia, control de esfínteres y, en combinación con intervenciones médicas, esquizofrenia, dolor y trastorno de déficit de atención con hiperactividad.
Las terapias psicoanalíticas, psicodinámicas, existenciales/ humanistas y sistémicas no han sido investigadas suficientemente hasta el momento, por lo que no se puede afirmar si son eficaces o no.
Los escasos datos disponibles indican la eficacia o posible eficacia de la terapia interpersonal (una intervención ecléctica de tipo psicodinámico y cognitivo-conductual que busca resolver los problemas interpersonales) para la depresión, bulimia y sobreingesta compulsiva, y de la terapia psicodinámica breve para la depresión y la dependencia de opiáceos.
En suma, conocer qué tratamientos psicológicos concretos son más efectivos para el problema que nos afecta es fundamental. De ello depende, en gran medida, el éxito de la intervención que se va a recibir.

¿Cómo saber si un tratamiento psicológico es eficaz?

Determinar que un tratamiento es eficaz es una labor de la comunidad científica (investigación y universidad) y de la comunidad profesional de un campo de trabajo (el "Colegio Oficial de Psicólogos", y sociedades profesionales de psicología clínica). La comunidad científica no se restringe a un país, no conoce fronteras. Muchos de los tratamientos psicológicos, así como la evaluación de su eficacia, han sido desarrollados por científicos y profesionales de otros países, pero, sea cual sea su origen, el punto clave es que se haya demostrado científicamente su eficacia y así lo reconozcan las sociedades científicas y profesionales de psicología.

El Psicólogo(a)

Un psicólogo es aquel profesional especializado en un área determinada de la psicología (psico, del griego ψυχή, "alma" o "actividad mental", y -logía, -λογία, "tratado", "estudio" o "ciencia"), que es la ciencia que estudia los procesos mentales en sus tres dimensiones: cognitiva (pensamiento), afectiva (emociones) y comportamental (conducta).

Competencias del psicólogo

En el Perú, los títulos de Grado en Psicología especifican las competencias adquiridas. En el caso de Licenciados en Psicología, el artículo 2 de la Ley del Trabajo del Psicólogo (28369) dice que “El psicólogo es el profesional de la conducta humana, con competencia en la promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento y recuperación de la salud mental de la persona humana, la familia y la comunidad, en el ámbito psicosocial”

Áreas de especialización

La psicología es una ciencia compleja, con muchas maneras diferentes de observar e interpretar la mente y la conducta humana y de aplicar los conocimientos obtenidos. A medida que se ha ido desarrollando como disciplina científica y profesional, se ha producido también una creciente especialización, tanto en interés por la investigación como en términos de formación.
Tras finalizar su formación universitaria fundamental, el psicólogo debe especializarse en una o varias de estas áreas concretas de la psicología - aquellas que mejor se adapten a sus intereses y capacidades - para poder desarrollar eficazmente una actividad profesional productiva. Algunas de las ocupaciones profesionales del psicólogo con más tradición y población son las siguientes:

Psicólogo experimental

La psicología experimental es, históricamente, la especialidad más antigua dentro de la psicología desde su nacimiento como ciencia a finales del siglo XIX. La labor primordial del psicólogo experimental comprende el desarrollo de habilidad y metodología para la investigación científica y la ampliación del conocimiento existente sobre los fenómenos psicológicos. Para ello, realizan investigaciones sobre todos los procesos psicológicos, desde los más básicos - como el aprendizaje, la memoria, la sensación, la percepción, la cognición, la motivación y la emoción - a los más complejos. En la actualidad, la mayor parte de estas investigaciones se realizan en las Universidades, aunque también se desarrollan en laboratorios privados.

Psicopatólogo

Es el profesional de la psicología especializado en el campo de la psicopatología (tradicionalmente también conocida como psicología anormal o psicología de la anormalidad), se interesa por el estudio de las irregularidades psíquicas y las conductas anormales, interpretando dichas anormalidades como desviaciones cuantitativas de la conducta normal, abarcando así desde las frecuentes divergencias de menor importancia a las grandes desviaciones de la normalidad que, aunque más excepcionales, suponen un problema de enorme importancia social.
La tarea primordial del psicopatólogo consiste en proporcionar cuenta y razón descriptiva sistemática de todas las irregularidades de la conducta, cualquiera que pueda ser su grado de severidad, en clasificarlas y en tratar de explicar cómo aparecieron. Su tarea está, por tanto, más bien orientada hacia la teoría, centrada en la ampliación del conocimiento existente sobre las diversas afecciones mentales.

Psicólogo clínico

Los psicólogos clínicos se interesan fundamentalmente en el diagnóstico, causa y tratamiento de los trastornos psicológicos, que fluctúan de leves a muy graves. Es decir, el psicólogo clínico hace de la personalidad y la conducta mal ajustadas su campo de estudio y, mediante el uso de procedimientos terapéuticos - principalmente las diversas modalidades de psicoterapia -, trata de cambiar su medio de manera que se restablezca su equilibrio psíquico. En esto se diferencia de la especialidad afín de la psicopatología, en su orientación más práctica. Además, la mayor parte de los psicólogos clínicos están formados para llevar a cabo investigaciones, retroalimentando, de esta manera, las teorías psicopatológicas sobre las que se apoyan. Es conveniente aclarar que los psicólogos clínicos no están autorizados para prescribir fármacos; no obstante, en algunos estados de EE.UU. han adquirido este derecho, sólo después de realizar una formación de postgrado.

Asesor psicológico

Estos psicólogos orientadores, al igual que los clínicos, efectúan - e interpretan - pruebas psicológicas, entrevistan y observan a aquellos que vienen a pedirles ayuda y les dan consejos prácticos para resolver el problema que les trajo inicialmente. Trabajan primordialmente con los problemas de adaptación que pueda sufrir la persona "normal". Debido a la naturaleza de esta orientación profesional, la población que acude mayoritariamente al orientador psicológico son jóvenes que sufren problemas de adaptación educativa, vocacional o social, debido a lo cual en todo colegio y universidad existe un servicio de atención y orientación psicológica a disposición del estudiante.
A diferencia de los psicólogos clínicos y los psicopatólogos, estos psicólogos se interesan principalmente por los problemas "normales" de ajuste que la mayoría de nosotros enfrenta en algún momento de su vida, como el estrés ocasionado por el trabajo, las disputas conyugales, los problemas de desarraigo, etc. Normalmente, tanto los psicólogos clínicos como los consejeros reparten su tiempo entre atender a pacientes e investigar sobre las causas de los trastornos y desajustes psicológicos y la efectividad de diferentes tipos de psicoterapia y consejería.

Deontología profesional

La actividad profesional del psicólogo lleva consigo necesariamente implicaciones éticas, estando sometida, por tanto, a exigencias y obligaciones profesionales de carácter deontológico. Estas consideraciones morales son normalmente acordadas y divulgadas por los colegios profesionales de psicólogos. En el preámbulo de la Declaración sobre las Normas Éticas de la Profesión Psicológica, adoptadas por la Asociación Psicológica Estadounidense (APA), se señala que:

"El psicólogo cree en la dignidad y en la valía del ser humano individualmente considerado. Queda comprometido a aumentar la comprensión que el hombre tiene de sí mismo y de los demás. Mientras prosigue esta empresa, procura el bienestar psicológico de cualquier persona que puede buscar sus servicios o de cualquier sujeto, humano o animal, que pueda ser objeto de su estudio. No emplea su posición ni sus relaciones profesionales para finalidades que no vayan de acuerdo con estos valores, ni debe permitir que ello suceda cuando sus propios servicios son empleados por otros. Si bien demanda para sí mismo la libertad de investigación y de comunicación, acepta también la responsabilidad que confiere esta libertad: de competencia, cuando la reclama; de objetividad, en el informe de sus hallazgos, y de consideración para los mejores intereses de sus colegas y su sociedad."