Hola! Bienvenidos a nuestro blog, creado con la intención de poder ayudar, a los padres en general, a resolver problemas que tienen que ver con el comportamiento de sus hijos y del suyo propio, ofreciendo una ayuda integral, desde una perspectiva conductual, adaptado a las necesidades individuales de cada familia.
Experiencia de vida: Comida y Autoestima
No se por donde empezar, pero si se que debo empezar.
Me creerán que son por lo menos siete meses los que llevo
dando vueltas y vueltas a esto, y con la mudanza de una ciudad a otra, en el
que me adapto o no… en que mi trabajo de psicóloga me encanta pero quisiera que
sea más rentable, en que mi hijo crece y le robo horas al tiempo para poder
disfrutarlo, en que tengo que disfrutar a mi amado esposo cuando está de buen
humor ;), en que necesito más tiempo para desayunar con mis padres y así,
innumerables cosas que hoy en día me llenan pero que me obligan a ser
benditamente organizada, usar una agenda electrónica, cuadernito, agenda
física, alarmas de reloj, wow! No puedo más, sin embargo voy camino a hacer mis
evaluaciones y miro como la ciudad en la que crecí, en la que disfrute feliz
las lluvias, el solcito rico de los veranos intensos, y me creerán cuando hablo
de intensos!! Oh siii, pero nunca tanto como hoy, pues sí señoras, está muy
cambiada, pero algo noté y lo noté señoras!, pues las chicas de hoy ya no
estamos tan delgadas como hace algunos años, imagino que muchas andarán en el
mismo sufrimiento que yo de no querer subir un gramo más y por eso van al gym,
se miden con la comida, están como fiel amigas de las verduritas, las frutas, el
yogurt y demás, imagino habrán algunas ‘full gym’, otras ‘gymhouse’ etc., etc.
Yo por mi parte fiel a mi economía aprendí a amar el ‘running’y a comer sanito,
pues con lo complicado que se ponen nuestros cuerpos ahora a los treinta y
tantos (…) es un ‘abandonarse’ sino tienes eso llamado autoestima bien puesta
para no bajonearte cuando algo no te queda, o se te sale el rollito, o los
brazitos empezaron a engordar, que si los cachetes … que se yo… innumerables.
Creo, lo he vivido y experimentado, que lo importante
en esta vida no es como nos veamos sino
como nos sintamos con nosotras mismas, que si mucho, poco, pues no nos molesta
en nuestro cuerpo, pues sí cada vez es más difícil ver chicas perfectas!. En la
TV, empezando por la nacional, vemos en programas de concurso a pura ‘calata
regia’ y no es justo y nosotras???. En fin, yo creo que lo importante es
sentirse bien y bonitas OJO! SENTIRSEEEE…
Pero bueno, les cuento algo más… en un viajecito de trabajo a
Paita… habían dos carretillas una llena de frutas y otra con comida, no les
miento eran las 8 AM, en la de frutas no había ni un ‘gato’ y en la de comida, siendo las 8 AM, había
gente parada comiendo, me detuve en mirar los detalles de la carretilla y noté
que había una linda señora con un bebe en brazos, pasadita de peso eso sí, en
ese momento sentí un poco desesperación y quise bajar y decirle,“Señora noooo puede
comer así, esto no es un desayuno, es un almuerzo!!”. Porque sí que lo vi
señoras, vi como unos suculentos tallarines con arroz que tenían encima una lechuga
se sobresalían del plato… así que lo vi señoras!
Pero bueno, el punto es el siguiente, sentí ganas de bajarme
en ese momento y decirle a la señito “… señito no,no,no, esto no va a
alimentarla!. Puede comer algo mas económico y con mayor aporte de energía y
muy, pero muy saludable y rico a la vez!!”. Escenas como esas he visto muchas a
mi regreso a Piura, los centros comerciales están llenos pero llenos!! En
los’points’ de comidas por la noche o por la mañana, se ve gente comiendo, como
los ‘batidos’ de un Café muy conocido… el café de ese lugar es buenísimo!, pero
los ‘batidos’ a las 10 AM, estoy convencida de que son nada saludables… ¿no
creen? Entonces qué hacemos con nuestro cuerpo… la pancita, los rollitos, las
caderas inmensamente anchas, los brazos, los cachetes, la papada, a estos
lugares de nuestro cuerpo se van todos esos alimentos… pero, si Dios nos dio
cosas tan ricas pero tan ricas ¿porqué no las comemos?!!!, ¿no sabemos?, ¿no
queremos?, ¿nos da flojera?, ¿no nos queremos?, ¿no nos amamos?, ¿es mucho más
rico comer sin importar nada?, ¿y luego qué?, ¿cómo nos sentimos?, ¿saciadas y
felices? O ¿saciadas e infelices? Y esto no es solo por un tema de estética, no
señores!, esto es porque cada vez hay más comida deliciosa que nos hace ‘poner
feas’!!. Pero sí se nota cuando una piel la cuidas desde adentro! Y no son solo
las cremitas faciales, es cómo te estas nutriendo!
Bueno el tema es el siguiente: Considero que deberíamos
querernos un poquito más y no descuidar nuestro cuerpo comiendo ‘cualquier cosa’
que vemos en el camino, de hecho me pasa a mí, llega la 1 PM y no estoy en
casa, y el hambre ‘me mata’, miro a mi derecha y veo a una linda señora con su
kiosquito, en él, unos chifles ‘emblemáticos’ que me ‘miran’, y una ‘coca cola’
súper heladita apropiada para este rico ‘calor piurano’ y al estómago señores!.
Pero no es solo el estómago el que no se beneficia si no que a nuestro cuerpo
no le pasa nada con estos alimentos, sólo nos llenamos, y el agua ni siquiera
nos ha hidratado, por último, ni nos quitó la sed, porque al rato volvemos a
morir de sed. Saben, hace algunos años empecé a tomar conciencia real de todo
lo que entra a nuestro cuerpo, o lo conviertes en algo favorable para él o
simplemente es un maltrato para él, pero díganme ustedes si con este calor no
es tan rico un vasito de coca cola helada y si le agregas hielito es mejor!.
Pero ¿saben cuál es lo real?, que eso es solo un momento de felicidad, el
resto… infelicidad… y las empresas con más y más dinero!!, y nosotras
deteriorándonos por dentro… , no es justo.
¿Conciencia?, ¿falta de autoestima?,¿desorden?,¿falta de
tiempo?, ¿desconocimiento?, ¿pereza?, algo de ello nos está pasando, ¿qué creen
ustedes? ¿Qué les parece si me ayudan a identificar por qué podríamos estar
subiditas de peso y por qué nos cuesta tanto bajarlo?,o ¿por qué nos cuesta
tanto aceptarnos como somos?, ¿lo sabemos? Amigas se los dejo de tarea, volveré
a contarles mis historias que sonarán aburridas para algunos pero les digo de
corazón, como me gustaría compartir con ustedes todo lo poco que he podido
conocer hasta ahora.
Padres y Adolescentes
Resulta frecuente encontrar padres (especialmente las
madres) que no entienden que sucede en ese período a partir de los 12 o 13 años
cuando de repente su hijo o hija pierde interés por estar con ellos, ya no le
comenta de forma tan fluida sus propias vivencias cotidianas y parece mostrar
un cierto desapego hacia los valores que le hemos ido enseñando.
Ocurre también que pueden darse conductas de cuestionamiento
hacia nuestros propios modelos educativos y la búsqueda de nuevas opciones
alejadas de lo que los padres esperaban o deseaban de ellos. Es como si el
adolescente necesitara cambiar el guión previsto y buscar su propia identidad y
su propio lugar entre sus iguales (ahora referentes principales en reemplazo de
los padres). Esto crea gran desasosiego en los padres que se preguntan
desconcertados qué han hecho mal.
La adolescencia es un momento de cambios importantes en la
evolución de cualquier niño y hay que comprender las peculiaridades y procesos
que se producen tanto a nivel biológico como psicológico y social. Desde su
comprensión estaremos en mejores condiciones como padres para acompañar a
nuestros hijos en esta etapa crucial de su desarrollo.
Podríamos definir la adolescencia como un período de
transición que se da entre la niñez y la edad adulta y que se extiende desde la
pubertad hasta el inicio de la etapa adulta (a partir 18 o 19 años). La
adolescencia comienza con la pubertad. Se trata de la etapa en la que se
alcanza la madurez sexual. Esta etapa trae consigo una oleada de hormonas que
pueden intensificar los estados de ánimo y que desencadenan dos años de
crecimiento físico rápido, que por lo general empieza en las niñas hacia los 11
años y en los niños alrededor de los 13. Durante esta etapa tiene lugar la
maduración sexual aunque uno o dos años antes de la pubertad, los varones y las
niñas suelen experimentar los primeros sentimientos de atracción hacia los
compañeros del otro sexo. Durante la adolescencia aparecen frecuentemente dos suposiciones
erróneas:
1- La suposición de que todo el mundo le observa
constantemente (Audiencia imaginaria). Ello puede provocar gran desasosiego
especialmente en los más vergonzosos.
2- Muchos adolescentes pueden pensar que sus experiencias personales son únicas y que sus padres u otras personas no las entenderán (Fábula personal): "Pero mamá, tú no sabes lo que es estar enamorado…"
2- Muchos adolescentes pueden pensar que sus experiencias personales son únicas y que sus padres u otras personas no las entenderán (Fábula personal): "Pero mamá, tú no sabes lo que es estar enamorado…"
El grupo de iguales es en numerosas ocasiones refugio frente
a los conflictos familiares y sociales. La dependencia de este grupo suele ser
grande entre los adolescentes y jóvenes, contrastando con su autoconciencia de
libertad.
Los padres deben ser amigos de sus hijos
Los
padres, ante todo son padres. Ello conlleva una serie de deberes y derechos
desde el rol de padre que es muy diferente al rol de amigo. Un amigo es
básicamente un igual, es decir, un joven de la misma edad que nuestro hijo con
el que comparte muchas de sus vivencias y que en esta etapa de la adolescencia
constituye uno de los modelos más importantes de referencia. A partir de aquí
los padres pueden tener un buen clima de entendimiento con su hijo adolescente,
escuchando sus problemas e intentando ayudarlo pero no como un amigo sino desde
la responsabilidad adquirida ya desde su nacimiento, crianza y posterior
educación. Los padres tienen pues una responsabilidad legal y están obligados a
proporcionarle todos los cuidados materiales (alimentación, casa, ropa,
higiene, etc.) y psicológicos (educación, afecto, etc.). Un amigo puede
aconsejarnos, un padre debe además tomar decisiones por el bien de sus hijos
aunque estas sean dolorosas.
El Síndrome del nido vacío
Con
frecuencia nos encontramos con padres que afirman que sienten un gran desazón
por que su hijo o hija adolescente quiere estar menos con ellos
y se muestra poco o nada cariñosa. A veces también ocurre que hay conductas
rebeldes, de enfrentamiento y cuestionamiento de la autoridad de los padres.
Ante este escenario de cambio en los hijos, algunas madres suelen lamentarse con
expresiones como: “He dedicado mi vida a cuidarlos, renunciando a todo y
así me lo pagan…”. Ciertamente algunos padres pueden sentirse así pero deben
tener en cuenta que estos cambios forman parte del curso evolutivo “normal” del
niño y nuestra tarea es acompañarlos en todo el proceso de transición a la vida
adulta, comprendiendo sus cambios pero también sabiendo poner límites y un
cierto orden. También comentar que los padres nunca deberían renunciar a su
propio proyecto personal en aras de dedicar toda su vida exclusivamente a sus
hijos. Esto es un error. Si queremos ser unos padres fuertes, unos modelos
seguros y coherentes para nuestros hijos, debemos ser capaces de pensar no solo
en ellos sino también en nuestro bienestar como personas individuales. Unos
padres que combinan la dedicación a sus hijos con el trabajo, actividades
lúdicas, deporte, cuidado personal, etc. son padres que los jóvenes admiran y
respetan más que padres que se han abandonado en todos los aspectos con la
excusa de “sacrificarse”, de forma mal entendida por sus hijos.
§ La impulsividad o conductas de cierto
riesgo con poca percepción del peligro forman parte del desarrollo evolutivo
normal al inicio de la adolescencia como consecuencia de la explosión de las
hormonas y unos lóbulos frontales que no han alcanzado todavía su madurez.
Evidentemente un entorno desestructurado, unos padres excesivamente rígidos o
cualquier otro tipo de problema puede convertir la etapa adolescente en un
período especialmente conflictivo en lo referente a la relación padres-hijos.
§ Los padres dejan de ser los referentes
principales del adolescente. Este espacio pasan a ocuparlo los amigos y
compañeros de su misma edad. Es a ellos a quienes les preguntan e incluso
imitan comportamientos. Esto es un proceso natural y esperado pero al que los
padres tienen que poner cierto orden y límites. Si durante la adolescencia hay
escaso interés por la relación con sus iguales esto podría indicarnos algún
tipo de problema o trastorno (timidez, problemas de habilidades sociales,
etc.).
§
Cierta rebeldía en la adolescencia es
perfectamente normal e incluso podríamos decir que es lo "normal". La
naturaleza prepara al adolescente para volar del nido, buscar su grupo de
iguales y su pareja sexual. Por tanto, nada hay de extraño en que se produzcan
las típicas discrepancias entre unos padres que les cuesta aceptar que su hijo
se hace adulto y las propias necesidades del adolescente.
§ Muchos padres se cuestionan qué han hecho
mal en la educación de sus hijos cuando ven que durante la adolescencia surgen
situaciones o comportamientos que no entienden ni esperaban. En muchos casos,
probablemente no hayan hecho nada mal. Los valores en los que hemos educado a
nuestros hijos, si hemos sido capaces de enseñárselos con nuestro propio
ejemplo más que con nuestras palabras, seguramente permanecerán latentes y
saldrán cuando ellos mismos sean adultos, formen su propia familia y tengan
hijos.
§
Cuando se produce un rompimiento abierto y
de rechazo prolongado hacia los padres en esta época puede que tengamos en el
fondo un problema de índole emocional o afectivo. Padres demasiado rígidos,
modelos incongruentes (discrepancias entre padres o separaciones traumáticas)
pueden, entre otras causas, acrecentar en el adolescente la necesidad de romper
con un pasado que le ha causado sufrimiento y buscar fuera de su propia familia
unos valores y forma de vida diferentes.
§ El adolescente ya no es un niño y, por
tanto, deberemos ser capaces de adaptarnos como padres a los cambios biológicos,
sociales y psicológicos que se irán produciendo. Los padres siempre tienen que
estar ahí pero el adolescente debe percibir progresivamente una cierta
sensación de libertad y autonomía. Un exceso de control o rigidez puede ser tan
contraproducente como unos estilos de educación totalmente laxos y sin ningún
tipo de límite. Por tanto la palabra clave es "flexibilidad". Debemos
ser limitadores y vigilantes de sus conductas pero al mismo tiempo facilitarles
progresivamente una cierta autonomía en función de las características de cada
adolescente. Esto puede llevar a acalorados debates acerca de cual es la hora
correcta de volver a casa o si se puede o no salir a determinados eventos.
§ El verdadero aprendizaje en la
adolescencia suele darse a través de la experiencia, del día a día del
adolescente con sus iguales en las diferentes situaciones de aprendizaje pero
también lúdicas. Normalmente aprenden más actuando y cometiendo errores que por
las lecciones de moral o sermones que efectúan los adultos. Aún así los padres
tienen todo el derecho y el deber de comentarles sus propias opiniones y
establecer límites a sus demandas.
Problemas en los Adolescentes
Crisis de identidad (¿Quién soy yo?),
crisis existencial (¿Cuál es el sentido de la vida?, ¿por qué existo?) y
complejos acerca del físico, son algunos de los problemas en los adolescentes, lo
cual afecta a la autoestima y puede terminar en depresión y/o problemas
alimenticios. También pueden haber cambios de ánimo bruscos, estos se deben
sobre todo a las hormonas, pero muchos creen que es anormal y lo confunden con
bipolaridad (lo cual, a su vez, están confundiendo con trastorno de
personalidad límite, que es el trastorno en el que hay cambios bruscos de
ánimo, la bipolaridad no es así), y ansiedad, pero cada uno vive su adolescencia
de manera diferente. Veamos brevemente algunos de ellos:
Ansiedad
El adolescente es una persona nerviosa
por naturaleza. Y no es para menos, con tantos cambios en su cuerpo y en su
entorno. Sin embargo, la ansiedad ha de permanecer siempre entre unos límites,
para no interferir de manera negativa en la vida del adolescente. A mayor
ansiedad, por ejemplo, peores resultados académicos.
Los adolescentes con niveles altos de
ansiedad, suelen mostrarse inseguros, perfeccionistas, con gran necesidad de
recibir la aprobación de los demás para que les aseguren la calidad de lo que
hacen. Confían poco en sí mismos, les da miedo cualquier situación y requieren
la constante presencia del adulto para enfrentarse a sus temores.
Estrés
La vida surte
abundantes factores de estrés en la etapa de mayor fragilidad de la
personalidad. Algunos jóvenes saben encajar bien la llegada del estrés y se
sobreponen con facilidad; otros se sienten incapaces de superar estas situaciones,
manifestando una serie de conductas desproporcionadas. Estos son los
adolescentes con problemas de adaptación.
No se trata de conductas normales ante
una situación determinada, como por ejemplo, la lógica reacción de dolor ante
la pérdida de un ser querido. Se trata de reacciones, normalmente, con una
mezcla de depresión y ansiedad. También pueden manifestarse por alteraciones
severas de la conducta, como vandalismo, conducción irresponsable, peleas o
incumplimiento de las normas sociales propias de su edad.
En caso de existir una causa de estrés,
concreta y conocida por el adolescente y su entorno, las reacciones
desadaptativas suelen aparecer a los tres meses de tener lugar dicho
acontecimiento estresante; aunque normalmente son un conjunto de factores los
que están influyendo sobre el joven.
Agresividad
En todo
comportamiento humano existe un componente químico y otro aprendido. En
situaciones parecidas, dos personas pueden reaccionar de maneras muy
diferentes. ¿Debido a los genes? quizá. Es bien sabido, que los niños
humillados y maltratados tienden a volverse emocionalmente insensibles a estas
situaciones, y aprenden que la agresión, es la respuesta automática ante las
contrariedades. Con lo que de adultos, repetirán este tipo de escenas, siendo
ahora ellos los agresores.
La adolescencia es una etapa de
especial tendencia a la agresividad, donde se van dejando atrás los valores de
la infancia, y hay una necesidad de encontrar nuevos valores más acordes con
los cambios que empiezan a percibir. Puede existir decepción con la sociedad
que encuentran, y querer cambiarlo absolutamente todo. Pueden culpabilizar a la
familia por lo que no les gusta. Y en definitiva pueden sentirse tremendamente
solos, con lo que desarrollarán unos mecanismos de defensa que fácilmente se
convierten en agresivos.
Manías y
Obsesiones
Numerosas y
variadas en esta edad. Por ejemplo, no pasar debajo de una escalera cuando
pasean por la calle, llevar determinadas prendas, decir determinadas palabras,
etc., son ideas que vienen a la cabeza rodeadas de cierta magia. Por ejemplo,
"Si digo tal palabra, me traerá suerte" "Si me pongo esta
camiseta, hoy me encontraré con fulanito", "Si paso debajo de una
escalera cuando paseo por la calle tendré una racha de mala suerte" etc.
Pequeñas manías que, como siempre,
llevadas a un extremo pueden convertirse en problemas serios, conductas compulsivas
donde existe la necesidad imperiosa de realizar una acción que no puede
pararse.
La obsesión más frecuente en los
adolescentes es su salud física. Dolores de cabeza, palpitaciones inexplicables,
sensación de no poder respirar, de tener un nudo en el pecho, imposibilidad de
tragar sólidos, sensación de tener un cuerpo extraño dentro del cuello, etc. Se
trata, siempre, de órganos percibidos de manera inmediata como vitales.
Es habitual, que el adolescente guarde
en secreto estas pequeñas manías durante mucho tiempo. Algunos padres, sólo
llegan a conocer estas manías cuando interfieren en las actividades cotidianas
del adolescente, que es realmente cuando se convierten en un problema.
Depresión
Para empezar,
hay que tener en cuenta que es muy común el estado de ánimo deprimido en el
adolescente. Son demasiados cambios para tan poco tiempo, y muchos jóvenes
reaccionan con aislamiento, actividades reducidas al mínimo y accesos de
pesimismo, como defensa ante una situación cambiante, que no entienden.
Sin embargo, existe gran dificultad
para diagnosticar depresión en la adolescencia. Una señal de alarma, a tener en
cuenta por los padres y educadores, es el cambio de comportamiento repentino,
en el chico o la chica. En ocasiones, una depresión puede ocultarse tras el
consumo de alcohol o drogas.
Los Amigos
Al nacer, el
bebé es el centro del universo. A medida que avanza la edad, van apareciendo
otras personas. Se aprende que los demás, también son importantes. Y que la
relación con otras personas es necesaria.
El adolescente, necesita a alguien de
su misma edad y sexo, para compartir la pesada carga, de todas las dudas que le
surgen constantemente. Ha de ser alguien que él vea como "un igual",
con sus mismos problemas e inquietudes. Por eso no vale como amigo un padre o
un profesor, ya que éstos están investidos de autoridad aunque no lo pretendan.
Además, ya sea padres o profesores, estos tienen otro papel muy importante y
necesario en la vida del adolescente.
Timidez
Ese muchacho
encantador, organizado y trabajador, cuando vienen visitas a casa, no sabe dónde
meterse. Utiliza mil escusas para no salir a saludar y cuando no le queda más
remedio que hacerlo, tiembla como un flan, actúa torpemente, y se queda parado
en un rincón sin abrir la boca.
En el colegio, le ocurre lo mismo,
incluso llega a no decir la lección al profesor, por vergüenza. Otros chicos
hablan entre sí, en el recreo, él prefiere observar, sin atreverse a
participar, aunque confiesa que le gustaría hacerlo.
Anorexia
Esta
enfermedad comienza, típicamente, en una joven que "se ve gorda" o
que "quiere perder unos kilitos" y comienza una dieta. A las semanas,
a pesar de haber adelgazado, no se conforma y continúa haciendo una dieta cada
vez más severa. A menudo siente frío, por ello, tiene que cubrirse de ropa de
abrigo, pierde sus períodos menstruales y comienza a distanciarse de sus
familiares, que constantemente le hablan de la necesidad de alimentarse.
Perfeccionistas, inseguras, dispuestas
a cumplir lo que los demás esperan de ellas, intentan mantener absoluto control
sobre sus pensamientos y apariencia.
Existen numerosas hipótesis que
intentan explicar el origen de este problema. Desde alteraciones en la
estructura familiar, con una apariencia de armonía y una gran desilusión
encubierta. Hasta una evitación de circunstancias temidas asociadas todas ellas
a la madurez psicosexual y la responsabilidad. Pasando por toda una serie de
creencias irracionales, como el pensar que "ser atractiva significa, sobre
todo, ser delgada". Asociar cierto “glamour” en ser anoréxica;
algunas chicas llegan a envidiar a otras cuando les cuentan que tienen o han
tenido anorexia, sin dar valor alguno al alto riesgo que corren.
Bulimia
Es un
trastorno de la alimentación, en el cual la comida y el peso se transforman en
obsesiones. Pensamientos constantes sobre estos dos temas, se imponen en las
enfermas, sin saber cómo evitarlos o controlarlos.
La característica fundamental de la
bulimia son los tremendos atracones de comida, a los que se abandonan las
personas que padecen esta enfermedad. Cualquier frustración o sensación de
ansiedad no controlada puede terminar frente a una gran cantidad de pasteles,
galletas, helados y otros.
Estas comilonas van seguidas de un
temor a que la comida se acumule en forma de grasa, allí donde menos desean.
Comienzan entonces una serie de conductas tendentes a evitar esa
"catástrofe" que supone el engordar, como puede ser provocarse
vómitos, períodos de ayuno, abuso de laxantes etc.
Una bulimia puede permanecer en secreto
durante mucho tiempo, ya que es un tema del que las adolescentes no se sienten
orgullosas. Algunas complicaciones médicas que empiezan a aparecer, son las que
descubren el problema a la familia.
Existen numerosas hipótesis que
intentan explicar el origen de este problema. Desde alteraciones en la
estructura familiar, con una apariencia de armonía y una gran desilusión
encubierta. Hasta una evitación de circunstancias temidas asociadas todas ellas
a la madurez psicosexual y la responsabilidad. Pasando por toda una serie de
creencias irracionales, como el pensar que "ser atractiva significa, sobre
todo, ser delgada".
Obesidad
Existe entre
los adolescentes de hoy en día, una preocupación excesiva por el peso. En
muchos casos, solicitan hacer dieta, chicas que no lo necesitan en absoluto. O
se confunde un sobrepeso, que es fácilmente controlable, con una obesidad
mórbida. Parece que estar delgado sea la solución a muchos problemas de
timidez, de relación, incluso familiares. Si uno consigue estar delgado todo se
arreglará.
En cualquier caso, y dejando a un lado
exageraciones muy de moda, hay que hablar de obesidad, porque es un problema
que existe, y afecta a muchas personas. En estos casos, conviene acudir a un
médico para que sea él quien evalúe la necesidad de realizar una dieta, e
indique cómo hacerlo. Desconfiar siempre de las dietas milagrosas o de moda
entre las amistades.
La obesidad interfiere de varias
maneras en los adolescentes, pudiendo incluso acelerar la maduración sexual y
el curso del crecimiento. Las adolescentes obesas, por ejemplo, acostumbran a
tener antes su primera regla, y luego sufren trastornos menstruales, (como
reglas irregulares o sangrado importante) con mayor frecuencia que las chicas
de peso normal. La obesidad también puede hacer cesar la regla. Pero aquí hay
que destacar la importancia de los efectos psicológicos, que la obesidad tiene,
para los adolescentes que la padecen:
· Autoestima dañada, por bromas crueles de otros
adolescentes.
· Preocupación contante por lo que otros adolescentes
puedan pensar de ellos.
· Tristeza y aislamiento, que encuentran consuelo en la
comida, constituyéndose así un círculo vicioso del que es difícil salir.
La eficacia de los tratamientos psicológicos
Un tratamiento psicológico es una intervención profesional,
basada en técnicas psicológicas, en un contexto clínico (Centro de Salud
Mental, Hospital, consulta privada, Asociaciones de personas afectadas,
etcétera). En ella un especialista, habitualmente un psicólogo clínico, busca
eliminar el sufrimiento de otra persona o enseñarle las habilidades adecuadas
para hacer frente a los diversos problemas de la vida cotidiana. Ejemplos de
esto son ayudar a una persona a superar su depresión o reducir sus obsesiones,
trabajar con una familia con conflictos entre sus miembros para que sepan
comunicarse mejor, o enseñar a un adolescente a relacionarse con otros
compañeros de modo más sociable y menos agresivo.
Un tratamiento psicológico implica, entre otras cosas,
escuchar con atención lo que el paciente tiene que decir y buscar qué aspectos
personales, sociales, familiares, etc., son responsables del problema. También
supone informar al paciente sobre cómo puede resolver los problemas planteados
y emplear técnicas psicológicas específicas tales como, por ejemplo, el
entrenamiento en respiración o relajación, la resolución de problemas
interpersonales, el cuestionamiento de creencias erróneas, el entrenamiento en
habilidades sociales, etc. El empleo de fármacos no es parte del tratamiento
psicológico, aunque pueden combinarse ambos tipos de terapia cuando se
considera oportuno.
En resumen, los tratamientos psicológicos son aplicados por
psicólogos clínicos, que son los especialistas en los problemas del
comportamiento humano y que utilizan técnicas especializadas de evaluación (una
entrevista, una historia clínica, tests y cuestionarios, etcétera), y de tratamiento,
cuya eficacia ha sido contrastada en diversas investigaciones científicas.
¿Psicólogo o psiquiatra?
¿Qué diferencia hay entre un psicólogo clínico y un
psiquiatra? El psiquiatra se diferencia del psicólogo clínico en diversos
aspectos. El primero, es que el psiquiatra es un licenciado en medicina y el
psicólogo clínico es un licenciado en psicología. Por ello, el psiquiatra
considera los problemas del paciente como resultado de que algo no funciona
bien en el organismo (en el cuerpo); por el contrario el psicólogo clínico se
centra en aspectos psicológicos (cómo influyen en el problema las relaciones y
situaciones sociales, familiares, las emociones propias y de los demás, la
opinión y visión personal que se tiene sobre los problemas, etc.). Esto no quiere
decir que el psicólogo excluya en su tratamiento los aspectos orgánicos, o que
el psiquiatra haga lo propio con los factores psicológicos. Sin embargo, sí
debe quedar claro que ambos se diferencian en la mayor importancia que dan a lo
psicológico (psicólogo clínico) o a lo orgánico (psiquiatra). En consonancia
con esto la segunda diferencia está en qué hacen ambos profesionales. El
psiquiatra se ocupa, habitualmente, de diagnosticar y recetar un fármaco; y el
psicólogo clínico, junto con el diagnóstico, busca analizar las dificultades
específicas del paciente en su día a día y hace un plan ajustado a éstas para
superarlas.
¿Cuándo es conveniente o necesario un tratamiento psicológico?
Un tratamiento psicológico debe aplicarse cuando se tiene un
problema que desborda a la persona, es decir, que le dificulta o impide vivir
de la forma deseada o que le produce gran malestar y sufrimiento.
Es preciso diferenciar entre un problema digamos natural o
normal y una alteración clínicamente significativa. Son muchos los problemas
con los que nos enfrentamos en el día a día, (la muerte de un ser querido, una
mala relación de pareja, dificultades en el trabajo, contratiempos en la
educación de los hijos, etcétera), pero, frecuentemente, nos valemos de
nosotros mismos y de las ayudas que tenemos (la familia, los amigos, los
compañeros de trabajo, etcétera) para superarlos. Sin embargo, cuando las
dificultades son excesivas -duran más de lo normal, son muy fuertes e
incapacitantes en el quehacer diario y provocan un malestar emocional
considerable- es cuando resulta necesario acudir a un tratamiento psicológico.
Otras veces la propia persona no se da cuenta de que
necesita tratamiento psicológico. Son quienes conviven con él quienes se
percatan de sus dificultades. Puede ser el caso de los niños, los ancianos con
demencia, o de quienes no tienen conciencia del problema (las psicosis) o lo
niegan explícitamente (la anorexia, el alcoholismo, el juego patológico,
etcétera).
Tipos de tratamientos psicológicos
Los principales tratamientos psicológicos existentes en la
actualidad son: la terapia cognitivo-conductual (basada en el modo de aprender
nuevas formas de pensar, actuar y sentir), las psicoterapias psicoanalíticas y
dinámicas (centradas en el estudio introspectivo del ser humano), las terapias
de corte existencial-humanista (basadas en gran parte en la relación
terapeuta-paciente) y las terapias sistémicas (que consideran los problemas de
una persona como la expresión de que algo funciona mal en su sistema familiar o
de pareja, lo que implica hacer cambios en dicho sistema).
¿Quiénes son los profesionales capacitados para realizar un tratamiento
psicológico?
Legalmente pueden realizar un tratamiento psicológico los
psicólogos y los psiquiatras. Un psiquiatra es un médico que ha completado un
periodo de entrenamiento en psiquiatría en centros asistenciales después de
haber realizado la carrera de medicina. Los psiquiatras han sido entrenados en
diagnóstico psiquiátrico y en la administración de psicofármacos, pero su
preparación en la aplicación de principios y técnicas psicológicos es mucho
menor que la de los psicólogos.
Un psicólogo ha realizado la carrera de psicología, por lo
que tiene un mayor conocimiento de principios y técnicas psicológicas, aunque
no está capacitado para administrar psicofármacos. Muchos psicólogos de los que
se dedican al tratamiento psicológico han realizado algún Máster o período de
formación adicional una vez terminada la carrera, lo cual les proporciona un
mejor nivel de preparación. Además, algunos psicólogos se han especializado en
psicología clínica durante un periodo de entrenamiento en evaluación y
tratamientos psicológicos en centros asistenciales. Estos psicólogos poseen el
título de especialista en psicología clínica, título de especialista de igual
grado y rango profesional y legal que el de psiquiatría, y tienen por lo tanto
una mejor preparación y experiencia para aplicar tratamientos psicológicos.
¿Dónde debe buscarse un tratamiento psicológico?
Los tratamientos psicológicos se ofertan en dos ámbitos
principales: los centros públicos y los centros privados.
Por lo que se refiere a los centros públicos, destacan los
Centros de Salud Mental, en los que se ofrecen tratamientos psiquiátricos y
psicológicos gratuitos. Todas las comunidades de nuestro país cuentan con un
número determinado de centros públicos, variable de unas comunidades a otras,
en los que trabajan psicólogos clínicos, psiquiatras, enfermeras y trabajadores
sociales. De todos ellos, son los psicólogos clínicos los profesionales que
están preparados específicamente para realizar una evaluación psicológica y
aplicar los tratamientos psicológicos. Además, existen muchos otros centros
(asociaciones, principalmente) que atienden problemáticas específicas
(drogadicción, ludopatía, etc.) en los que existe también un psicólogo clínico
que está especializado en aplicar los tratamientos psicológicos adecuados para
una alteración específica.
Sin embargo, donde se encuentra el mayor número de
profesionales que ofrece asistencia psicológica es en el ámbito privado. En
cualquier ciudad de nuestro país podemos encontrar multitud de consultas
privadas de psicología clínica en las que un profesional ofrece tratamientos
psicológicos para diversos cuadros clínicos y diferentes edades (adultos o niños).
¿Todos los tratamientos psicológicos son eficaces?
Cuando uno toma un medicamento confía en que su eficacia
haya sido sometida científicamente a prueba. Al igual que cualquier fármaco, un
tratamiento psicológico debe pasar unas pruebas y controles científicos para
saber si es más eficaz que no hacer nada o que utilizar otro tratamiento que en
principio es menos o nada eficaz. De igual modo que no deberíamos tomar un
fármaco de eficacia no demostrada, tampoco deberíamos seguir un tratamiento
psicológico que no se sabe si funciona, al menos cuando existen tratamientos
alternativos de eficacia demostrada. Algunos profesionales se basan en su
experiencia para afirmar que sus tratamientos funcionan -al igual que hacen los
que imponen sus manos, leen las cartas del Tarot o ejecutan extraños rituales-,
pero la experiencia no sometida a prueba se ha mostrado engañosa en múltiples
ocasiones y existen métodos más fiables para saber si un tratamiento funciona o
no.
No todos los tipos de tratamientos psicológicos han sido
sometidos convenientemente a prueba. El más investigado, hasta el momento, ha
sido el cognitivo-conductual. De este enfoque se han derivado tratamientos
eficaces para una diversidad de problemas: trastornos de ansiedad, depresión
mayor, disfunciones sexuales, problemas de pareja, trastornos de alimentación,
drogodependencias, trastornos de conducta en la infancia, control de esfínteres
y, en combinación con intervenciones médicas, esquizofrenia, dolor y trastorno
de déficit de atención con hiperactividad.
Las terapias psicoanalíticas, psicodinámicas, existenciales/
humanistas y sistémicas no han sido investigadas suficientemente hasta el
momento, por lo que no se puede afirmar si son eficaces o no.
Los escasos datos disponibles indican la eficacia o posible
eficacia de la terapia interpersonal (una intervención ecléctica de tipo
psicodinámico y cognitivo-conductual que busca resolver los problemas
interpersonales) para la depresión, bulimia y sobreingesta compulsiva, y de la
terapia psicodinámica breve para la depresión y la dependencia de opiáceos.
En suma, conocer qué tratamientos psicológicos concretos son
más efectivos para el problema que nos afecta es fundamental. De ello depende,
en gran medida, el éxito de la intervención que se va a recibir.
¿Cómo saber si un tratamiento psicológico es eficaz?
Determinar que un tratamiento es eficaz es una labor de la
comunidad científica (investigación y universidad) y de la comunidad
profesional de un campo de trabajo (el "Colegio Oficial de
Psicólogos", y sociedades profesionales de psicología clínica). La
comunidad científica no se restringe a un país, no conoce fronteras. Muchos de
los tratamientos psicológicos, así como la evaluación de su eficacia, han sido
desarrollados por científicos y profesionales de otros países, pero, sea cual
sea su origen, el punto clave es que se haya demostrado científicamente su
eficacia y así lo reconozcan las sociedades científicas y profesionales de
psicología.
El Psicólogo(a)
Un psicólogo es aquel profesional especializado en
un área determinada de la psicología (psico, del griego ψυχή,
"alma"
o "actividad mental", y -logía, -λογία, "tratado",
"estudio" o "ciencia"), que es la ciencia que
estudia los procesos mentales en sus tres dimensiones: cognitiva (pensamiento),
afectiva (emociones)
y comportamental (conducta).
Competencias del psicólogo
En el Perú, los títulos de Grado en Psicología especifican
las competencias adquiridas. En el caso de Licenciados en Psicología,
el artículo 2 de la Ley del Trabajo del Psicólogo (28369) dice que “El
psicólogo es el profesional de la conducta humana, con competencia en la
promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento y recuperación de la salud
mental de la persona humana, la familia y la comunidad, en el ámbito
psicosocial”
Áreas de especialización
La psicología es
una ciencia compleja, con muchas maneras diferentes de observar e interpretar
la mente y la conducta humana y de aplicar los conocimientos obtenidos. A
medida que se ha ido desarrollando como disciplina científica y profesional, se
ha producido también una creciente especialización, tanto en interés por la
investigación como en términos de formación.
Tras finalizar su formación universitaria fundamental, el
psicólogo debe especializarse en una o varias de estas áreas concretas de
la psicología - aquellas
que mejor se adapten a sus intereses y capacidades - para poder desarrollar
eficazmente una actividad profesional productiva. Algunas de las ocupaciones
profesionales del psicólogo con más tradición y población son las siguientes:
Psicólogo
experimental
La psicología experimental es,
históricamente, la especialidad más antigua dentro de la psicología desde
su nacimiento como ciencia a finales del siglo XIX.
La labor primordial del psicólogo experimental comprende el desarrollo de
habilidad y metodología para la investigación científica y la ampliación del
conocimiento existente sobre los fenómenos psicológicos. Para ello, realizan
investigaciones sobre todos los procesos psicológicos, desde los más básicos - como
el aprendizaje,
la memoria, la sensación,
la percepción, la cognición,
la motivación y la emoción
- a los más complejos. En la actualidad, la mayor parte de estas
investigaciones se realizan en las Universidades, aunque también se desarrollan
en laboratorios privados.
Psicopatólogo
Es el profesional de la psicología especializado en el campo
de la psicopatología (tradicionalmente también
conocida como psicología anormal o psicología de la anormalidad), se
interesa por el estudio de las irregularidades psíquicas y las conductas
anormales, interpretando dichas anormalidades como desviaciones cuantitativas
de la conducta normal, abarcando así desde las frecuentes divergencias de menor
importancia a las grandes desviaciones de la normalidad que, aunque más
excepcionales, suponen un problema de enorme importancia social.
La tarea primordial del psicopatólogo consiste en
proporcionar cuenta y razón descriptiva sistemática de todas las
irregularidades de la conducta, cualquiera que pueda ser su grado de severidad,
en clasificarlas y en tratar de explicar cómo aparecieron. Su tarea está, por
tanto, más bien orientada hacia la teoría, centrada en la ampliación del
conocimiento existente sobre las diversas afecciones mentales.
Psicólogo
clínico
Los psicólogos clínicos se interesan fundamentalmente en el
diagnóstico, causa y tratamiento de los trastornos psicológicos, que fluctúan
de leves a muy graves. Es decir, el psicólogo clínico hace de la personalidad y
la conducta mal ajustadas su campo de estudio y, mediante el uso de
procedimientos terapéuticos - principalmente las diversas modalidades de psicoterapia
-, trata de cambiar su medio de manera que se restablezca su equilibrio
psíquico. En esto se diferencia de la especialidad afín de la psicopatología,
en su orientación más práctica. Además, la mayor parte de los psicólogos clínicos
están formados para llevar a cabo investigaciones, retroalimentando, de esta
manera, las teorías psicopatológicas sobre las que se apoyan. Es conveniente
aclarar que los psicólogos clínicos no están autorizados para prescribir
fármacos; no obstante, en algunos estados de EE.UU. han adquirido este derecho,
sólo después de realizar una formación de postgrado.
Asesor
psicológico
Estos psicólogos orientadores, al igual que los
clínicos, efectúan - e interpretan - pruebas psicológicas, entrevistan y
observan a aquellos que vienen a pedirles ayuda y les dan consejos prácticos
para resolver el problema que les trajo inicialmente. Trabajan primordialmente
con los problemas de adaptación que pueda sufrir la persona "normal".
Debido a la naturaleza de esta orientación profesional, la población que acude
mayoritariamente al orientador psicológico son jóvenes que sufren problemas de
adaptación educativa, vocacional o social, debido a lo cual en todo colegio y universidad existe
un servicio de atención y orientación psicológica a disposición del estudiante.
A diferencia de los psicólogos clínicos y los
psicopatólogos, estos psicólogos se interesan principalmente por los problemas
"normales" de ajuste que la mayoría de nosotros enfrenta en algún
momento de su vida, como el estrés ocasionado por el trabajo, las disputas
conyugales, los problemas de desarraigo, etc. Normalmente, tanto los psicólogos
clínicos como los consejeros reparten su tiempo entre atender a pacientes e
investigar sobre las causas de los trastornos y desajustes psicológicos y la
efectividad de diferentes tipos de psicoterapia y
consejería.
Deontología profesional
La actividad profesional del psicólogo lleva consigo
necesariamente implicaciones éticas, estando sometida, por tanto, a exigencias
y obligaciones profesionales de carácter deontológico. Estas consideraciones
morales son normalmente acordadas y divulgadas por los colegios profesionales
de psicólogos. En el preámbulo de la Declaración sobre las Normas Éticas
de la Profesión Psicológica, adoptadas por la Asociación Psicológica Estadounidense (APA),
se señala que:
"El psicólogo cree
en la dignidad y en la valía del ser humano individualmente considerado. Queda
comprometido a aumentar la comprensión que el hombre tiene de sí mismo y de los
demás. Mientras prosigue esta empresa, procura el bienestar psicológico de cualquier
persona que puede buscar sus servicios o de cualquier sujeto, humano o animal,
que pueda ser objeto de su estudio. No emplea su posición ni sus relaciones
profesionales para finalidades que no vayan de acuerdo con estos valores, ni
debe permitir que ello suceda cuando sus propios servicios son empleados por
otros. Si bien demanda para sí mismo la libertad de investigación y de
comunicación, acepta también la responsabilidad que confiere esta libertad:
de competencia, cuando la reclama; de objetividad, en el informe de sus
hallazgos, y de consideración para los mejores intereses de sus
colegas y su sociedad."
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