¿Qué es un tratamiento psicológico?
Un tratamiento psicológico es una intervención profesional,
basada en técnicas psicológicas, en un contexto clínico (Centro de Salud
Mental, Hospital, consulta privada, Asociaciones de personas afectadas,
etcétera). En ella un especialista, habitualmente un psicólogo clínico, busca
eliminar el sufrimiento de otra persona o enseñarle las habilidades adecuadas
para hacer frente a los diversos problemas de la vida cotidiana. Ejemplos de
esto son ayudar a una persona a superar su depresión o reducir sus obsesiones,
trabajar con una familia con conflictos entre sus miembros para que sepan
comunicarse mejor, o enseñar a un adolescente a relacionarse con otros
compañeros de modo más sociable y menos agresivo.
Un tratamiento psicológico implica, entre otras cosas,
escuchar con atención lo que el paciente tiene que decir y buscar qué aspectos
personales, sociales, familiares, etc., son responsables del problema. También
supone informar al paciente sobre cómo puede resolver los problemas planteados
y emplear técnicas psicológicas específicas tales como, por ejemplo, el
entrenamiento en respiración o relajación, la resolución de problemas
interpersonales, el cuestionamiento de creencias erróneas, el entrenamiento en
habilidades sociales, etc. El empleo de fármacos no es parte del tratamiento
psicológico, aunque pueden combinarse ambos tipos de terapia cuando se
considera oportuno.
En resumen, los tratamientos psicológicos son aplicados por
psicólogos clínicos, que son los especialistas en los problemas del
comportamiento humano y que utilizan técnicas especializadas de evaluación (una
entrevista, una historia clínica, tests y cuestionarios, etcétera), y de tratamiento,
cuya eficacia ha sido contrastada en diversas investigaciones científicas.
¿Psicólogo o psiquiatra?
¿Qué diferencia hay entre un psicólogo clínico y un
psiquiatra? El psiquiatra se diferencia del psicólogo clínico en diversos
aspectos. El primero, es que el psiquiatra es un licenciado en medicina y el
psicólogo clínico es un licenciado en psicología. Por ello, el psiquiatra
considera los problemas del paciente como resultado de que algo no funciona
bien en el organismo (en el cuerpo); por el contrario el psicólogo clínico se
centra en aspectos psicológicos (cómo influyen en el problema las relaciones y
situaciones sociales, familiares, las emociones propias y de los demás, la
opinión y visión personal que se tiene sobre los problemas, etc.). Esto no quiere
decir que el psicólogo excluya en su tratamiento los aspectos orgánicos, o que
el psiquiatra haga lo propio con los factores psicológicos. Sin embargo, sí
debe quedar claro que ambos se diferencian en la mayor importancia que dan a lo
psicológico (psicólogo clínico) o a lo orgánico (psiquiatra). En consonancia
con esto la segunda diferencia está en qué hacen ambos profesionales. El
psiquiatra se ocupa, habitualmente, de diagnosticar y recetar un fármaco; y el
psicólogo clínico, junto con el diagnóstico, busca analizar las dificultades
específicas del paciente en su día a día y hace un plan ajustado a éstas para
superarlas.
¿Cuándo es conveniente o necesario un tratamiento psicológico?
Un tratamiento psicológico debe aplicarse cuando se tiene un
problema que desborda a la persona, es decir, que le dificulta o impide vivir
de la forma deseada o que le produce gran malestar y sufrimiento.
Es preciso diferenciar entre un problema digamos natural o
normal y una alteración clínicamente significativa. Son muchos los problemas
con los que nos enfrentamos en el día a día, (la muerte de un ser querido, una
mala relación de pareja, dificultades en el trabajo, contratiempos en la
educación de los hijos, etcétera), pero, frecuentemente, nos valemos de
nosotros mismos y de las ayudas que tenemos (la familia, los amigos, los
compañeros de trabajo, etcétera) para superarlos. Sin embargo, cuando las
dificultades son excesivas -duran más de lo normal, son muy fuertes e
incapacitantes en el quehacer diario y provocan un malestar emocional
considerable- es cuando resulta necesario acudir a un tratamiento psicológico.
Otras veces la propia persona no se da cuenta de que
necesita tratamiento psicológico. Son quienes conviven con él quienes se
percatan de sus dificultades. Puede ser el caso de los niños, los ancianos con
demencia, o de quienes no tienen conciencia del problema (las psicosis) o lo
niegan explícitamente (la anorexia, el alcoholismo, el juego patológico,
etcétera).
Tipos de tratamientos psicológicos
Los principales tratamientos psicológicos existentes en la
actualidad son: la terapia cognitivo-conductual (basada en el modo de aprender
nuevas formas de pensar, actuar y sentir), las psicoterapias psicoanalíticas y
dinámicas (centradas en el estudio introspectivo del ser humano), las terapias
de corte existencial-humanista (basadas en gran parte en la relación
terapeuta-paciente) y las terapias sistémicas (que consideran los problemas de
una persona como la expresión de que algo funciona mal en su sistema familiar o
de pareja, lo que implica hacer cambios en dicho sistema).
¿Quiénes son los profesionales capacitados para realizar un tratamiento
psicológico?
Legalmente pueden realizar un tratamiento psicológico los
psicólogos y los psiquiatras. Un psiquiatra es un médico que ha completado un
periodo de entrenamiento en psiquiatría en centros asistenciales después de
haber realizado la carrera de medicina. Los psiquiatras han sido entrenados en
diagnóstico psiquiátrico y en la administración de psicofármacos, pero su
preparación en la aplicación de principios y técnicas psicológicos es mucho
menor que la de los psicólogos.
Un psicólogo ha realizado la carrera de psicología, por lo
que tiene un mayor conocimiento de principios y técnicas psicológicas, aunque
no está capacitado para administrar psicofármacos. Muchos psicólogos de los que
se dedican al tratamiento psicológico han realizado algún Máster o período de
formación adicional una vez terminada la carrera, lo cual les proporciona un
mejor nivel de preparación. Además, algunos psicólogos se han especializado en
psicología clínica durante un periodo de entrenamiento en evaluación y
tratamientos psicológicos en centros asistenciales. Estos psicólogos poseen el
título de especialista en psicología clínica, título de especialista de igual
grado y rango profesional y legal que el de psiquiatría, y tienen por lo tanto
una mejor preparación y experiencia para aplicar tratamientos psicológicos.
¿Dónde debe buscarse un tratamiento psicológico?
Los tratamientos psicológicos se ofertan en dos ámbitos
principales: los centros públicos y los centros privados.
Por lo que se refiere a los centros públicos, destacan los
Centros de Salud Mental, en los que se ofrecen tratamientos psiquiátricos y
psicológicos gratuitos. Todas las comunidades de nuestro país cuentan con un
número determinado de centros públicos, variable de unas comunidades a otras,
en los que trabajan psicólogos clínicos, psiquiatras, enfermeras y trabajadores
sociales. De todos ellos, son los psicólogos clínicos los profesionales que
están preparados específicamente para realizar una evaluación psicológica y
aplicar los tratamientos psicológicos. Además, existen muchos otros centros
(asociaciones, principalmente) que atienden problemáticas específicas
(drogadicción, ludopatía, etc.) en los que existe también un psicólogo clínico
que está especializado en aplicar los tratamientos psicológicos adecuados para
una alteración específica.
Sin embargo, donde se encuentra el mayor número de
profesionales que ofrece asistencia psicológica es en el ámbito privado. En
cualquier ciudad de nuestro país podemos encontrar multitud de consultas
privadas de psicología clínica en las que un profesional ofrece tratamientos
psicológicos para diversos cuadros clínicos y diferentes edades (adultos o niños).
¿Todos los tratamientos psicológicos son eficaces?
Cuando uno toma un medicamento confía en que su eficacia
haya sido sometida científicamente a prueba. Al igual que cualquier fármaco, un
tratamiento psicológico debe pasar unas pruebas y controles científicos para
saber si es más eficaz que no hacer nada o que utilizar otro tratamiento que en
principio es menos o nada eficaz. De igual modo que no deberíamos tomar un
fármaco de eficacia no demostrada, tampoco deberíamos seguir un tratamiento
psicológico que no se sabe si funciona, al menos cuando existen tratamientos
alternativos de eficacia demostrada. Algunos profesionales se basan en su
experiencia para afirmar que sus tratamientos funcionan -al igual que hacen los
que imponen sus manos, leen las cartas del Tarot o ejecutan extraños rituales-,
pero la experiencia no sometida a prueba se ha mostrado engañosa en múltiples
ocasiones y existen métodos más fiables para saber si un tratamiento funciona o
no.
No todos los tipos de tratamientos psicológicos han sido
sometidos convenientemente a prueba. El más investigado, hasta el momento, ha
sido el cognitivo-conductual. De este enfoque se han derivado tratamientos
eficaces para una diversidad de problemas: trastornos de ansiedad, depresión
mayor, disfunciones sexuales, problemas de pareja, trastornos de alimentación,
drogodependencias, trastornos de conducta en la infancia, control de esfínteres
y, en combinación con intervenciones médicas, esquizofrenia, dolor y trastorno
de déficit de atención con hiperactividad.
Las terapias psicoanalíticas, psicodinámicas, existenciales/
humanistas y sistémicas no han sido investigadas suficientemente hasta el
momento, por lo que no se puede afirmar si son eficaces o no.
Los escasos datos disponibles indican la eficacia o posible
eficacia de la terapia interpersonal (una intervención ecléctica de tipo
psicodinámico y cognitivo-conductual que busca resolver los problemas
interpersonales) para la depresión, bulimia y sobreingesta compulsiva, y de la
terapia psicodinámica breve para la depresión y la dependencia de opiáceos.
En suma, conocer qué tratamientos psicológicos concretos son
más efectivos para el problema que nos afecta es fundamental. De ello depende,
en gran medida, el éxito de la intervención que se va a recibir.
¿Cómo saber si un tratamiento psicológico es eficaz?
Determinar que un tratamiento es eficaz es una labor de la
comunidad científica (investigación y universidad) y de la comunidad
profesional de un campo de trabajo (el "Colegio Oficial de
Psicólogos", y sociedades profesionales de psicología clínica). La
comunidad científica no se restringe a un país, no conoce fronteras. Muchos de
los tratamientos psicológicos, así como la evaluación de su eficacia, han sido
desarrollados por científicos y profesionales de otros países, pero, sea cual
sea su origen, el punto clave es que se haya demostrado científicamente su
eficacia y así lo reconozcan las sociedades científicas y profesionales de
psicología.