Crisis de identidad (¿Quién soy yo?),
crisis existencial (¿Cuál es el sentido de la vida?, ¿por qué existo?) y
complejos acerca del físico, son algunos de los problemas en los adolescentes, lo
cual afecta a la autoestima y puede terminar en depresión y/o problemas
alimenticios. También pueden haber cambios de ánimo bruscos, estos se deben
sobre todo a las hormonas, pero muchos creen que es anormal y lo confunden con
bipolaridad (lo cual, a su vez, están confundiendo con trastorno de
personalidad límite, que es el trastorno en el que hay cambios bruscos de
ánimo, la bipolaridad no es así), y ansiedad, pero cada uno vive su adolescencia
de manera diferente. Veamos brevemente algunos de ellos:
Ansiedad
El adolescente es una persona nerviosa
por naturaleza. Y no es para menos, con tantos cambios en su cuerpo y en su
entorno. Sin embargo, la ansiedad ha de permanecer siempre entre unos límites,
para no interferir de manera negativa en la vida del adolescente. A mayor
ansiedad, por ejemplo, peores resultados académicos.
Los adolescentes con niveles altos de
ansiedad, suelen mostrarse inseguros, perfeccionistas, con gran necesidad de
recibir la aprobación de los demás para que les aseguren la calidad de lo que
hacen. Confían poco en sí mismos, les da miedo cualquier situación y requieren
la constante presencia del adulto para enfrentarse a sus temores.
Estrés
La vida surte
abundantes factores de estrés en la etapa de mayor fragilidad de la
personalidad. Algunos jóvenes saben encajar bien la llegada del estrés y se
sobreponen con facilidad; otros se sienten incapaces de superar estas situaciones,
manifestando una serie de conductas desproporcionadas. Estos son los
adolescentes con problemas de adaptación.
No se trata de conductas normales ante
una situación determinada, como por ejemplo, la lógica reacción de dolor ante
la pérdida de un ser querido. Se trata de reacciones, normalmente, con una
mezcla de depresión y ansiedad. También pueden manifestarse por alteraciones
severas de la conducta, como vandalismo, conducción irresponsable, peleas o
incumplimiento de las normas sociales propias de su edad.
En caso de existir una causa de estrés,
concreta y conocida por el adolescente y su entorno, las reacciones
desadaptativas suelen aparecer a los tres meses de tener lugar dicho
acontecimiento estresante; aunque normalmente son un conjunto de factores los
que están influyendo sobre el joven.
Agresividad
En todo
comportamiento humano existe un componente químico y otro aprendido. En
situaciones parecidas, dos personas pueden reaccionar de maneras muy
diferentes. ¿Debido a los genes? quizá. Es bien sabido, que los niños
humillados y maltratados tienden a volverse emocionalmente insensibles a estas
situaciones, y aprenden que la agresión, es la respuesta automática ante las
contrariedades. Con lo que de adultos, repetirán este tipo de escenas, siendo
ahora ellos los agresores.
La adolescencia es una etapa de
especial tendencia a la agresividad, donde se van dejando atrás los valores de
la infancia, y hay una necesidad de encontrar nuevos valores más acordes con
los cambios que empiezan a percibir. Puede existir decepción con la sociedad
que encuentran, y querer cambiarlo absolutamente todo. Pueden culpabilizar a la
familia por lo que no les gusta. Y en definitiva pueden sentirse tremendamente
solos, con lo que desarrollarán unos mecanismos de defensa que fácilmente se
convierten en agresivos.
Manías y
Obsesiones
Numerosas y
variadas en esta edad. Por ejemplo, no pasar debajo de una escalera cuando
pasean por la calle, llevar determinadas prendas, decir determinadas palabras,
etc., son ideas que vienen a la cabeza rodeadas de cierta magia. Por ejemplo,
"Si digo tal palabra, me traerá suerte" "Si me pongo esta
camiseta, hoy me encontraré con fulanito", "Si paso debajo de una
escalera cuando paseo por la calle tendré una racha de mala suerte" etc.
Pequeñas manías que, como siempre,
llevadas a un extremo pueden convertirse en problemas serios, conductas compulsivas
donde existe la necesidad imperiosa de realizar una acción que no puede
pararse.
La obsesión más frecuente en los
adolescentes es su salud física. Dolores de cabeza, palpitaciones inexplicables,
sensación de no poder respirar, de tener un nudo en el pecho, imposibilidad de
tragar sólidos, sensación de tener un cuerpo extraño dentro del cuello, etc. Se
trata, siempre, de órganos percibidos de manera inmediata como vitales.
Es habitual, que el adolescente guarde
en secreto estas pequeñas manías durante mucho tiempo. Algunos padres, sólo
llegan a conocer estas manías cuando interfieren en las actividades cotidianas
del adolescente, que es realmente cuando se convierten en un problema.
Depresión
Para empezar,
hay que tener en cuenta que es muy común el estado de ánimo deprimido en el
adolescente. Son demasiados cambios para tan poco tiempo, y muchos jóvenes
reaccionan con aislamiento, actividades reducidas al mínimo y accesos de
pesimismo, como defensa ante una situación cambiante, que no entienden.
Sin embargo, existe gran dificultad
para diagnosticar depresión en la adolescencia. Una señal de alarma, a tener en
cuenta por los padres y educadores, es el cambio de comportamiento repentino,
en el chico o la chica. En ocasiones, una depresión puede ocultarse tras el
consumo de alcohol o drogas.
Los Amigos
Al nacer, el
bebé es el centro del universo. A medida que avanza la edad, van apareciendo
otras personas. Se aprende que los demás, también son importantes. Y que la
relación con otras personas es necesaria.
El adolescente, necesita a alguien de
su misma edad y sexo, para compartir la pesada carga, de todas las dudas que le
surgen constantemente. Ha de ser alguien que él vea como "un igual",
con sus mismos problemas e inquietudes. Por eso no vale como amigo un padre o
un profesor, ya que éstos están investidos de autoridad aunque no lo pretendan.
Además, ya sea padres o profesores, estos tienen otro papel muy importante y
necesario en la vida del adolescente.
Timidez
Ese muchacho
encantador, organizado y trabajador, cuando vienen visitas a casa, no sabe dónde
meterse. Utiliza mil escusas para no salir a saludar y cuando no le queda más
remedio que hacerlo, tiembla como un flan, actúa torpemente, y se queda parado
en un rincón sin abrir la boca.
En el colegio, le ocurre lo mismo,
incluso llega a no decir la lección al profesor, por vergüenza. Otros chicos
hablan entre sí, en el recreo, él prefiere observar, sin atreverse a
participar, aunque confiesa que le gustaría hacerlo.
Anorexia
Esta
enfermedad comienza, típicamente, en una joven que "se ve gorda" o
que "quiere perder unos kilitos" y comienza una dieta. A las semanas,
a pesar de haber adelgazado, no se conforma y continúa haciendo una dieta cada
vez más severa. A menudo siente frío, por ello, tiene que cubrirse de ropa de
abrigo, pierde sus períodos menstruales y comienza a distanciarse de sus
familiares, que constantemente le hablan de la necesidad de alimentarse.
Perfeccionistas, inseguras, dispuestas
a cumplir lo que los demás esperan de ellas, intentan mantener absoluto control
sobre sus pensamientos y apariencia.
Existen numerosas hipótesis que
intentan explicar el origen de este problema. Desde alteraciones en la
estructura familiar, con una apariencia de armonía y una gran desilusión
encubierta. Hasta una evitación de circunstancias temidas asociadas todas ellas
a la madurez psicosexual y la responsabilidad. Pasando por toda una serie de
creencias irracionales, como el pensar que "ser atractiva significa, sobre
todo, ser delgada". Asociar cierto “glamour” en ser anoréxica;
algunas chicas llegan a envidiar a otras cuando les cuentan que tienen o han
tenido anorexia, sin dar valor alguno al alto riesgo que corren.
Bulimia
Es un
trastorno de la alimentación, en el cual la comida y el peso se transforman en
obsesiones. Pensamientos constantes sobre estos dos temas, se imponen en las
enfermas, sin saber cómo evitarlos o controlarlos.
La característica fundamental de la
bulimia son los tremendos atracones de comida, a los que se abandonan las
personas que padecen esta enfermedad. Cualquier frustración o sensación de
ansiedad no controlada puede terminar frente a una gran cantidad de pasteles,
galletas, helados y otros.
Estas comilonas van seguidas de un
temor a que la comida se acumule en forma de grasa, allí donde menos desean.
Comienzan entonces una serie de conductas tendentes a evitar esa
"catástrofe" que supone el engordar, como puede ser provocarse
vómitos, períodos de ayuno, abuso de laxantes etc.
Una bulimia puede permanecer en secreto
durante mucho tiempo, ya que es un tema del que las adolescentes no se sienten
orgullosas. Algunas complicaciones médicas que empiezan a aparecer, son las que
descubren el problema a la familia.
Existen numerosas hipótesis que
intentan explicar el origen de este problema. Desde alteraciones en la
estructura familiar, con una apariencia de armonía y una gran desilusión
encubierta. Hasta una evitación de circunstancias temidas asociadas todas ellas
a la madurez psicosexual y la responsabilidad. Pasando por toda una serie de
creencias irracionales, como el pensar que "ser atractiva significa, sobre
todo, ser delgada".
Obesidad
Existe entre
los adolescentes de hoy en día, una preocupación excesiva por el peso. En
muchos casos, solicitan hacer dieta, chicas que no lo necesitan en absoluto. O
se confunde un sobrepeso, que es fácilmente controlable, con una obesidad
mórbida. Parece que estar delgado sea la solución a muchos problemas de
timidez, de relación, incluso familiares. Si uno consigue estar delgado todo se
arreglará.
En cualquier caso, y dejando a un lado
exageraciones muy de moda, hay que hablar de obesidad, porque es un problema
que existe, y afecta a muchas personas. En estos casos, conviene acudir a un
médico para que sea él quien evalúe la necesidad de realizar una dieta, e
indique cómo hacerlo. Desconfiar siempre de las dietas milagrosas o de moda
entre las amistades.
La obesidad interfiere de varias
maneras en los adolescentes, pudiendo incluso acelerar la maduración sexual y
el curso del crecimiento. Las adolescentes obesas, por ejemplo, acostumbran a
tener antes su primera regla, y luego sufren trastornos menstruales, (como
reglas irregulares o sangrado importante) con mayor frecuencia que las chicas
de peso normal. La obesidad también puede hacer cesar la regla. Pero aquí hay
que destacar la importancia de los efectos psicológicos, que la obesidad tiene,
para los adolescentes que la padecen:
· Autoestima dañada, por bromas crueles de otros
adolescentes.
· Preocupación contante por lo que otros adolescentes
puedan pensar de ellos.
· Tristeza y aislamiento, que encuentran consuelo en la
comida, constituyéndose así un círculo vicioso del que es difícil salir.


